Del lado del debate político y la intervención en la clase
Sobre la crisis organizativa de la CCI
Extracto de la carta del camarada J-C
Camaradas,
No
soy militante de la CCI (...) solamente suscriptor (pero casi
“suscriptor fundador”) (...)
Hasta entonces –y
aún ahora- las publicaciones de la CCI han constituido una
base teórica y una reivindicación de la historia del
movimiento obrero a las cuales yo les doy una gran importancia –no
encuentro en las otras publicaciones del MPP a las que estoy también
suscrito o que leo ocasionalmente, tal interés.
La cuestión
de la “militancia integral” y la solución aportada
a la “crisis” del 93-96 (que yo no conozco más que
por los folletos “paranoia”) me parece importante.
He
“vivido” la emergencia de esta cuestión en el
medio comunista con la sonrisa de quien ha visto tentativas de
reagrupamiento proletario abismarse en errores comunitarios. Creía
que esta deriva estaba reservada a los grupos consejistas o
anarquistas.
He recibido sus boletines (...) y he leído
otras que las condenas perentorias de Revolutión
Internationale. No creo que un lector exclusivo de las publicaciones
de la CCI esté a la altura de tomar una posición
cualquiera sobre esta última cuestión de la
organización y de la militancia planteada por la fracción
(este no era el caso, creo yo, en la crisis del 93-96) (...)
J. C.
* * *
Correo de un camarada de Canadá luego de que se nos ha prohibido la entrada a las reuniones públicas de la CCI
Queridos
camaradas,
Había tenido conocimiento ya de este horror(1)
vía Internet (...) Hay que notar que, si bien solamente una
minoría de artículos están disponibles en la
página (el sitio de la CCI), los que se refieren a ustedes
están siempre. Lo que es claro, es el descrédito que
esto arroja sobre la noción misma de organización. ¡Que
lamentables! Si ustedes difunden en el exterior de sus reuniones,
ellos terminarán seguramente agrediéndolos a ustedes
físicamente. (...)
Espero que las dificultades continuas
con sus viejos camaradas no les minen mucho la moral. El futuro de la
humanidad depende mucho de las minorías revolucionarias como
para además perder algunos excelentes militantes
comunistas.
M. Septiembre del 2003.
* * *
La intervención en las luchas obreras
Correo de JL (América Latina)
¡Hola
camaradas! ¡Saludos cordiales!
He recibido su carta y
también su boletín de manera regular.
Lo que me ha
llamado más la atención es ese último texto “La
lucha obrera en Francia de mayo de 2003”, me parece que
trata cosas muy fundamentales, de gran relevancia, sin duda será
así para la clase obrera.
La simple lectura de este texto es de un deleite para mí (este tipo de acontecimientos no son revelados en otros medios, obviamente (...). El trabajo que ustedes han realizado es bastante completo, esto es, desde presentar su análisis e intervención ante todo el campo proletario, emitir volante en su momento y su amplia implicación en el movimiento.
(...) para mí, lo que trascendió fue: la interacción entre organización política con la clase obrera, siguiendo ustedes sus posibilidades en función de las posibilidades. Sí, esa cotidiana intervención, la presencia política permanente, ese llamado a la lucha todos juntos, por la continuación de la huelga, las propuestas concretas, el impulso a los obreros. Esto para que el obrero tome control de sus luchas, mediante sus delegados elegidos y revocables y sus comités de huelga que organices y lleven a la práctica las decisiones que toma en sus asambleas generales.
Para esto interactúa la organización revolucionaria y la clase obrera, esto es lo más maravilloso, una interacción natural para que el obrero lo aprenda y tome conciencia de esto, de su poder como clase. (...)
JL 24 de junio de 2003
Carta del camarada T.
Compañeros
de la FICCI:
En relación a su respuesta publicada en el
Boletín no. 19 debo comentar que me ha parecido insuficiente.
Entiendo bien, creo yo, la aportación de la CCI al movimiento
obrero, sin embargo, en relación al cuestionamiento que he
realizado el problema puede resumirse respondiendo a la siguiente
pregunta:
¿Cuál
fue el llamado concreto de la CCI a los trabajadores durante
las movilizaciones en Francia de 1995?
Esto es, la CCI realizó
un balance de la lucha pero nunca realizó un llamamiento
concreto hacia determinado tipo de acciones. De la evaluación
de los acontecimientos se extraía una advertencia respecto de
la capacidad de la burguesía para manipular a la clase obrera.
Una manipulación muy sofisticada en la que incluso las
asambleas y la extensión de las luchas, dos puntos medulares
del programa de la CCI, habían estado bajo control de los
sindicatos desde el inicio de las movilizaciones. El objetivo de esto
era credibilizar a los sindicatos frente a la clase obrera, para
prepararlos para futuros choques de clase. Dicha campaña
contó, además, con una sospechosa y extensa cobertura
en los medios de comunicación. ¿Qué debía
hacer la clase obrera según la CCI? Si la postura de la CCI
fue la de participar en el movimiento para radicalizarlo y romper con
las ataduras sindicales, los lectores, al menos yo, no lo entendimos
así. Si la postura de la CCI fue la de evitar la provocación
y mantener la calma, regresando a los lugares de trabajo, tampoco
quedó claro en la prensa. Si la participación de la CCI
por la vía de los hechos fue la de intervenir activamente
aunque ello no se expresará en la prensa ¿Dónde
se expresó? ¿En volantes solamente? Si la participación
de la CCI se llevó a cabo mediante la intervención de
ciertos militantes pero sin que ello se manifestara abiertamente en
la prensa ¡peor aún!
Como he sostenido, la actitud de la CCI frente a la Francia-2003 guarda una gran similitud con la que tuvo en Francia-1995: el distanciamiento crítico y la postergación para el "porvenir" (Así se titula, de hecho, el artículo dedicado a las movilizaciones recientes en RM no. 51 "Movilizaciones en Francia: El porvenir pertenece a la lucha de clases"). No me parece, por tanto, convincente criticar la actitud de la CCI respecto de las movilizaciones de 2003, sin criticar la actitud de la CCI respecto a las movilizaciones de 1995.
La FICCI ha convocado a un debate sobre la situación de la CCI y el análisis retrospectivo de la crisis de esta organización. Pero al parecer se queda corta cuando toca cuestionar coyunturas significativas en las que los militantes de la ahora FICCI tuvieron una participación activa. ¿Acaso es posible que la FICCI critique a la CCI sin que ello implique al mismo tiempo una autocrítica? Esto es, ¿Acaso es suficiente referirse a la "CCI de antes" sin cuestionar que fue lo que llevó a ésta a la "CCI de ahora"? ¿Acaso no hay un proceso de por medio? De no ser así, entonces la explicación se sostiene exclusivamente en el hecho subjetivo conforme al cual un conjunto de individuos, trastornados no se sabe por qué circunstancia (pudiera ser la envidia, la ambición... esto es, los mismos factores que la CCI achaca a la FICCI) decidió romper con la trayectoria de la "CCI de antes". Desde mi punto de vista la explicación "golpista" es insuficiente y la FICCI nos queda debiendo la explicación de la génesis y factores que condujeron a la crisis actual. Sostengo que la "CCI de antes" se apartó de las movilizaciones de 1995 y que en este hecho revela que existía ya una descomposición programática-organizativa.
Lo que tenemos ahora es una FICCI que ha asumido la lucha de los trabajadores franceses como suya, y en ese sentido, no sólo ha demostrado su distanciamiento de la CCI, ya sea que ello se deba a que ha roto con la "CCI de ahora" y ha retomado a la "CCI de antes", sino que, lo más importante, se ha convertido en un agente de intervención en el proceso real de los acontecimientos. Mas que la discusión escolástica entre las diferencias entre la "CCI de antes" y la "CCI de ahora", mi interés es el de esclarecer, de manera colectiva, el problema de la intervención de las organizaciones comunistas en las luchas obreras así como en relación a los sindicatos. Me parece que quedan asuntos insuficientemente explicados: ¿Por qué las movilizaciones de 2003 merecían un tratamiento diferente a las de 1995? ¿Acaso en 2003 la burguesía se confío y no actuó con la misma capacidad de manipulación que en 1995? ¿Fueron las maniobras orquestadas por la burguesía en 1995 las que le iban permitir controlar los movimientos posteriores? Entonces, ¿Fue 1995 la preparación de 2003? Y si fue así ¿Qué fue lo que falló ochos años después? Pero sobre todo, ¿Por qué ahora no deberíamos tener la misma cautela que prescribió la CCI en 1995 y prescribe en 2003? ¿Qué lecciones deja esto respecto a la intervención de los comunistas en las luchas obreras y de frente a los sindicatos?
Mi interés no es encontrar "culpables", sino problematizar un asunto de máxima prioridad: la intervención de los comunistas en las movilizaciones obreras y de frente a los sindicatos. Me dirijo hacia uds. con un ánimo renovado de debate partiendo de dos consideraciones: la primera, en reconocimiento a la labor que han desempeñado en los meses recientes, y segundo, la convicción de que seguramente uno de los factores que contribuyó de manera severa a la descomposición de la CCI fue el reflujo de la clase obrera y la desmoralización generalizada, frente a la cual la CCI se comportó como un verdadero bastión que nos permitió mantener la perspectiva. Ahora vemos que ello tuvo su costo y que un antídoto frente a ese desgaste es revivir el debate y volver incluso sobre aquellas cuestiones que parecían ya resueltas.
Saludos fraternales, T.
* * *
Algunos elementos rápidos de respuesta y reflexión sobre una cuestión planteada por el camarada T
Como dijimos en la introducción de esta sección, vamos a responder en un próximo número de este boletín a la cuestión de la huelga de diciembre de 1995 en Francia, tanto sobre el análisis y la apreciación de este suceso, como sobre las orientaciones de intervención que de ésta se desprendían para la CCI. Por el momento, contentémonos con reafirmar aquí la validez, según nosotros, del análisis y la intervención global de la CCI en 1995 –sin olvidar que siempre puede haber vacilaciones o errores en la intervención inmediata, local o particular en relación a la orientación global dada para la intervención.
Aquí solamente queremos dar algunos elementos de respuesta a otra cuestión que con frecuencia se nos plantea, como por ejemplo, en la última reunión de lectores del PCI-Le Prolétaire de septiembre en París, y que nos plantea también el camarada T: “¿Es suficiente referirse a “la CCI de antes” sin cuestionar lo que ha conducido a la “CCI de ahora”? ¿No existe de por medio un proceso? Por supuesto que existe un proceso. Pero un proceso muy concreto en el que se han opuesto tendencias orientaciones políticas muy reales. Hemos mencionado ya (ver nuestro Boletín Nº 11) que “de hecho, es necesario reconocer actualmente que, desde 1996, y sin duda 1993, dos comprensiones y dos tendencias políticas emergieron de la crisis y del combate contra las concepciones cristalizadas en el “clan Pavillon” en el interior de la CCI. Estas dos tendencias, y la oscilación entre estas dos tendencias han sido constantes desde entonces hasta el 14° Congreso Internacional (mayo de 2001)”. Estas dos tendencias opuestas, y que no habían cristalizado, no se habían formalizado, y que eran poco conscientes de ellas mismas, se han opuesto de manera subterránea tanto sobre la cuestión organizativa, de la militancia y la intervención, como sobre cuestiones tales como la descomposición y las luchas obreras. Lejos de nosotros, pues, la idea de considerar que el putsch realizado por la facción liquidacionista, porque ha habido sin embargo un verdadero “golpe de Estado” que liquida los principios organizativos de la Corriente, sea la razón de la deriva actual. Para nosotros, son las debilidades políticas generales, entre las cuales la incapacidad para plantear los términos de las divergencias políticas entre las dos tendencias opuestas no es la menor, son la razón fundamental tanto del éxito de las maniobras organizativas sin principios, como de la deriva política generalizada en la actualidad.
Los camaradas que están de acuerdo con nuestra intervención en la lucha obrera de mayo–junio en Francia y que algunos saludan, tienden a afirmar que está en ruptura con la “CCI de siempre”. Pensamos que cometen un error. ¿De dónde viene la validez de nuestra intervención en la lucha de mayo-junio? ¿De dónde viene nuestra experiencia, por modesta que sea? ¿Si no de la CCI? ¿No hay también aquí un proceso? Como se ve, la cuestión no es tan simple.
Efectivamente, la CCI ha vivido un proceso en el que ha visto un combate desgastante y no declarado pero sin embargo real entre dos tendencias, una tendencia de izquierda, fiel al marxismo y a las posiciones de la CCI de un lado, y otra tendencia oportunista y revisionista, indiferentes y derrotista frente a la lucha de clases por el otro. Esta última tendencia de derecha se ha vuelto dominante y ha eliminado, podemos decir físicamente, de la organización a la tendencia de izquierda muy tardíamente cristalizada y formalizada. Pero esta tendencia de izquierda de la que nuestra Fracción es la expresión es también producto de un proceso y de una continuidad de principios, teórica, política, organizativa y militante.
De hecho, el rechazo a toda la experiencia de la CCI, sin ver efectivamente este proceso real vivido durante esta última década, impide comprender y salvar las adquisiciones políticas y la experiencia militante de “la CCI de antes” cualesquiera que sean las críticas y los desacuerdos que se puedan tener con sus posiciones programáticas y teóricas.
La Fracción.
1 Este camarada hace referencia a la decisión tomada por la CCI actual de prohibir el acceso a sus reuniones públicas a todos los miembros de nuestra Fracción y al artículo aparecido en RI (así como en el sitio de la CCI) para “justificarla”.
Boletín Comunista Nº 21 – Fracción interna de la CCI