La carta que sigue fue enviada (a mediados de abril) individualmente a todos los militantes de la CCI que hemos podido contactar.
París, México, 13 de abril de 2003
La fracción a todos los militantes de la CCI,
Camaradas,
Teníamos la intención de alertarlos ante una sucesión de hechos particularmente inquietantes ocurridos estas últimas semanas. Ellos son, ante los ojos de todos los que han podido verlos, el signo evidente de una aceleración increíblemente brutal de la delicuescencia vivida por la CCI, por lo menos, para algunas de sus partes, entre ellas la sección de París, que es central en la vida de la organización. Pero entonces, hemos recibido la estupefaciente resolución adoptada por el 15º congreso internacional. Lejos de desmentir nuestra inquietud, por el contrario la agrava.
Camaradas ¿cómo pueden votar tal resolución? MC, ya que a algunos les gusta presentarse como sus herederos, debe estar revolcándose en su tumba... ¿dónde está la dignidad de todos los que han votado esta resolución? ¿dónde está la convicción política de los que entre ustedes han tenido dudas e incluso desacuerdos con los liquidacionistas, que no creen nada de las calumnias y el lodo que nos han arrojado? El centrismo político de ustedes no tiene nada de inocente y les vuelve sus cómplices. La responsabilidad de ustedes se pone al mismo nivel que la del oportunismo abierto reagrupado alrededor de la "facción familiar".
No somos nosotros quienes hacemos resaltar su centrismo político. Es la historia de nuestra clase y nuestra historia de comunistas. La de ayer y la de mañana. Ustedes que no arriesgan prácticamente nada, si no simplemente, a su vez, las presiones personales, familiares, las provocaciones y las calumnias, luego los insultos si persisten, ustedes que pueden apoyarse en los grupos del medio político proletario y en nuestra fracción en su combate, ustedes han aceptado todos los compromisos políticos en nombre de una falsa unidad de la organización basada en el "patriotismo de partido", como decía Trotsky. Después de esto ¿Cómo pueden continuar reivindicándose de nuestros ancestros de la izquierda comunista quienes, además de su terrible aislamiento, arriesgaban su vida al combatir a los bolchevizadores y los stalinistas para defender sus convicciones? ¿Qué organización creen ustedes salvar de esta manera?
Abran los ojos ante la realidad de la CCI actual. ¿Cómo pueden no ver a dónde ha conducido la política que se lleva a cabo desde hace dos años, es decir a la liquidación de los principios políticos y organizativos de la CCI, a la destrucción de las conciencias y las convicciones de sus militantes (a los que nos encontramos en México o París les cuesta verdaderamente ver)? ¿Cómo no ver la desaprobación creciente del conjunto del medio político proletario respecto a los métodos organizativos utilizados contra nuestra fracción? No hablemos del aislamiento y el descrédito dramático de nuestra organización ante este medio. No hablemos siquiera de la muy significativa heterogeneidad creciente de la prensa de la Corriente ni de sus retardos ahora crónicos. Abran los ojos al menos sobre algunos hechos que hemos podido constatar.
¿La prensa latinoamericana?
¿Saben ustedes que la prensa latinoamericana se retrasa cada vez más? ¿Han leído los últimos números de Revolución Mundial? Prácticamente nada sobre Irak, si no es para destacar, ante la clase, las peores tonterías. ¿Qué pensar, por ejemplo, del último número aparecido antes del inicio de la guerra que afirma con aplomo el alineamiento incondicional de la burguesía mexicana... hacia la política de los Estados Unidos? ¿No es ésta una publicación fuera del tiempo y de toda realidad? Es en todo caso una catástrofe para credibilidad de la CCI en América Latina que había ya comenzado con las tomas de posición sobre las luchas obreras en Argentina. Veinte años de paciente trabajo y de intervención están en vías de ser liquidadas.
Frente a esta realidad, es del todo secundario señalarles que es prácticamente imposible encontrar RM en las librerías y en las manifestaciones. Pero es verdad que la difusión de RI en las librerías parisinas es también deficiente como lo ha señalado, en la RP del 5 de abril, una simpatizante, provocando con ello un silencio pesado y culpable...
¿Por qué el volante internacional de la CCI no ha sido verdaderamente difundido especialmente en París y Lyón?
¿Saben ustedes que los militantes y simpatizantes (la mayor parte vinieron de provincia) presentes en París, y al parecer también en Lyón, no difundían abierta y masivamente el volante internacional durante las manifestaciones pacifistas? Para obtenerlo había que pedírselos. ¿Cómo se explica esto? ¿Por un desacuerdo político? ¿Por una falta de convicción? ¿Cómo ocurre que una gran parte de los militantes parisinos y mexicanos, por lo que se ha podido ver, hayan sido incapaces de movilizarse para estas manifestaciones? ¿Cómo ocurre que el sólo Peter vendía la prensa –sin difundir el volante a pesar de que lo traía en una bolsa- durante la manifestación masiva del 3 de abril en la jornada de acción sobre los retiros? ¿Dónde estaban los otros militantes que, sin embargo, debían –y podían por su trabajo- ponerse en huelga ese día para asegurar la difusión? Otra fuerza de la CCI, adquirida especialmente durante los años 1980, que desaparece...
¿Saben ustedes que, según un simpatizantes exmilitante de la organización que trabaja con Juan, Peter habría oficiosamente "autorizado" a la fracción difundir el volante de la CCI? ¿Y saben ustedes que este mismo Peter después se negó a proporcionar volantes a nuestros camaradas (entre ellos a Juan) el 3 de abril para difundirlos? "¡no tenemos necesidad de ustedes para difundir nuestro volante! respondió antes de desaparecer. Efectivamente, no tenía necesidad de nosotros porque no lo difundía. ¿Por qué, una vez más, dos lenguajes, dos discursos diferentes según el oyente o el momento? ¿Si no por oportunismo, en el sentido vulgar del término, ante un simpatizante que rechaza este espíritu sectario? Cuántos otros ejemplos como éste se han visto o sufrido, mediocres y lamentables pero terriblemente destructivos en el plano político y militante. Tal es la CCI actual, la CCI que ustedes garantizan.
¿Por qué dos reuniones públicas en París con una semana de intervalo y sobre el mismo tema?
¿Por qué improvisar de manera catastrófica una nueva reunión pública, una semana antes de la anunciada desde hacía meses sobre el mismo tema, el de la guerra? Y ello mientras que, al parecer, se llevaba a cabo el congreso. Y ello mientras que esta reunión de último minuto solamente había sido anunciada en el volante... tímidamente difundido. ¿Quieren volver las RP parisinas tan secretas como las RP en México? ¿Tenían miedo de que fuera mucha gente? ¿Por qué esta decisión incoherente de llevar a cabo, en la precipitación más irresponsable, una RP complementaria? ¿Por qué tal desconcierto político? ¿Tal desorientación? Dos RP en una semana sobre el mismo tema mientras la misma CCI más bien ha brillado por su "discreción" política, si no es que por su ausencia en las manifestaciones de los meses precedentes. No hay, es evidente, ya ninguna orientación clara. ¿Y cómo han preparado esta reunión en la cual hubo tan pocos participantes? La lectura torpe del volante a modo de presentación ¡y es todo! No insistiremos aquí en las "insuficiencias" de análisis sobre la situación imperialista, de su realidad y gravedad, de las que da prueba la CCI actualmente y que le vuelve una organización por lo menos inútil para la clase obrera. Dada la gravedad de la desbandada organizativa actual, estamos obligados a dejar en segundo plano estas "insuficiencias".
¿Hace falta mencionarles la RP del 5 de abril? Ésta merecería, por sí sola, un correo para alertarles sobre esta situación, para despertarles, para sacudirles.
Inútil aquí extenderse sobre la hipocresía (y el asco que nos ha provocado) de la última maniobrita con miras a dejarnos hablar "excepcionalmente" (en tanto que se nos prohíbe intervenir en estas reuniones) para que "diéramos explicaciones" sobre el último "escándalo" que se ha provocado respecto a las iniciales C.G.(1), y esto cuando ustedes habían adoptado ya su resolución de exclusión. ¿Por qué no anunciaron en esta reunión esa resolución? ¿Para hacer otro escándalo y descorazonar aún más a los últimos simpatizantes parisinos? ¿Para crear el vacío alrededor de la CCI? Bravo, lo han logrado. ¿Y cómo pueden aceptar la violencia de las declaraciones y la actitud "disciplinaria" por parte de algunos de sus militantes hacia quien sea –no hablamos de nosotros- que se oponga o critique a la CCI? ¿En nombre de la "indignación revolucionaria"? ¿Se dan cuenta de los efectos devastadores que esto provoca en los participantes exteriores y en los militantes mismos?
Y qué tristeza cuando Gallard, el simpatizante de siempre, uno de los que precisamente se habían movilizado durante la crisis de 1993-95 para apoyar a la CCI, qué tristeza decíamos cuando anunció que no volvería a poner un pie en las reuniones públicas y afirmo que "la CCI se había vuelto una secta". Sí, en ese momento todos resentimos, los militantes de la CCI presentes –nos ha parecido- y los miembros de la fracción, un profundo sentimiento de desolación. Este anunció hecho por un Gallard calmado, determinado, pero triste también, es desgraciadamente altamente simbólico de la imagen que da por todas partes la CCI. ¿Y esta opinión casi general no les inquietará? ¿Se deberá tan sólo a nuestra acción "maléfica"?
¿Pero dónde se la pasaban los numerosos militantes parisinos ausentes en esta reunión? ¿Por qué no logran movilizarse ya sobre todo ante una cuestión como la de la guerra imperialista?
Camaradas, si la evocación de algunos de estos hechos significativos pudiera hacerles reaccionar, pudiera provocar un sobresalto en los militantes que se desimplican y desesperan, si al menos en la próxima movilización, cualquiera que sea (volante, manifestación, RP), los militantes que se "esconden" pudieran reaparecer y movilizarse, seríamos los primeros en saludarlos.
¿Louise está de nuevo "enferma"?
En fin, y comprenderán que planteemos también esta cuestión: ¿dónde está Louise? Ausente de las manifestaciones, ausente de las RP, ¿está de nuevo "enferma"? Estamos seguros que nuestro interés por su salud la va a ayudar a reaparecer públicamente.
La resolución rechaza la confrontación política.
En nuestra carta del 18 de marzo, recordamos que la existencia de nuestra fracción es la manifestación de un combate político frontal y eliminatorio entre dos líneas políticas irreconciliables. Y ahora, a través de su última resolución, nos responden de nuevo con otro procedimiento disciplinario. ¿Creen ustedes verdaderamente que la huída ante el combate político va a salvar a la CCI? ¿Creen ustedes verdaderamente que el rechazo de la realidad política la va a hacer desaparecer como por encanto? ¿Creen ustedes verdaderamente poder escapar a las cuestiones políticas diversas que se les plantean? Sin embargo el resultado actual de dos años de esquivar la confrontación política –reemplazada por un falso combate, estéril y desviante, contra el clanismo y por la "psicología"- debería abrirles los ojos sobre el atolladero a que conduce este "método".
La resolución traiciona los estatutos.
Se los hemos dicho en nuestra carta: nuestra reintegración no se discute. Incluso un congreso soberano no puede cuestionarla. Está en los estatutos de la CCI. Ustedes no tenían ninguna legitimidad política para excluirnos. Por tanto sepan que, por nuestra parte, rechazamos esta exclusión y que nos consideramos aún como miembros de la CCI. Más aún, nos consideramos como la verdadera continuidad de principios, política, organizativa, militante y material de la CCI. Continuamos y continuaremos reivindicando el conjunto de sus diferentes dimensiones políticas y actuaremos en consecuencia según los momentos y la evolución real, concreta, práctica, de la "CCI-organización formal". Tomará el tiempo que haga falta, pero asumiremos política y concretamente sobre todos estos planos y hasta el fin, nuestro combate de fracción.
La comisión propuesta por la resolución quiere juzgar lo que ya se ha juzgado.
Nos "proponen" una comisión, una nueva comisión -¿cuántas comisiones han hecho?-, para "escucharnos". Para hacer pasar formalmente a cada uno de nosotros ante un tribunal, el liquidacionismo está listo –no es la primera vez- para "escucharnos" "sin condición"; tiene la esperanza delirante de que si respondemos a su "invitación" daremos nuestra garantía a sus prácticas "disciplinarias". Pero esta propuesta está destinada sobre todo a ustedes, es para uso interno; es su respuesta a las dudas y a la ausencia de convicción que gana a la CCI; tiene como fin probarles que nosotros ocasionamos nuestra exclusión.
Camaradas, dejen de ignorar la situación, dejen de creer en una historia y una realidad que no existen. Observen y tomen en cuenta la realidad del medio político proletario y constatarán que la comisión de ustedes no tiene ningún sentido ni legitimidad. La responsabilidad de "juzgarnos" que le han asignado está ya cumplida por la única autoridad en la materia: las organizaciones del campo proletario y en particular el BIPR y el PCI. Estas organizaciones les han escuchado y leído. Ellas nos han escuchado y leído. Han concluido con el rechazo a todas sus acusaciones contra la fracción y Jonás, y han condenado los métodos "disciplinarios" de ustedes. Y esto a pesar de los numerosos correos y presiones diversas de ustedes –hasta correos a simpatizantes por ejemplo, aquí también qué vergüenza de entrañar a los simpatizantes en este combate dudoso. En este juicio, sepan también que varios "viejos" militantes de la Izquierda han tomado la misma posición respecto a nosotros. Al menos, sobre este plano esencial, la política "liquidacionista" ha fracasado, tomen en cuenta esta realidad entonces.
¿Cómo pueden llegar a tales estupideces e incoherencias? Después de habernos acusado de las peores cosas, nazis, stalinistas, ladrones, chantajistas, secuestradores, gamberros, lúmpenes, calumniadores, provocadores, policías –y de otras más-, lo que mercería ampliamente la exclusión según sus criterios, afirman, contra toda evidencia, que no habíamos sido excluidos. ¡Y ahora pretenden excluirnos por haber reproducido las iniciales C.G. y su carta donde indicaban la fecha de una conferencia! El ridículo va a terminar por matarlos, camaradas. Y lo que nos duele profundamente, es la nueva risotada generalizada que su resolución va a provocar. Y por tanto el descrédito complementario para la CCI.
¿Hay que mencionar los puntos 4 y 5? ¡Esos sí que son el remate! Estamos convencidos, y los liquidacionistas denunciarán este "pequeño guiño clánico" nuestro, que muchos de ustedes se han reído para sus adentros. Amargamente sin duda, pero por lo menos han reído. No pensamos, en todo caso así lo esperamos, que el sentido del ridículo haya desaparecido en todos los militantes. Como decía un miembro del PCI-Le Prolétaire mofándose de Peter –cobardemente abandonado ese día por su "indignación revolucionaria"- en la reunión del 15 de febrero: "¡Es digno de un notario!". No hay duda de que ese documento quedará también en la historia como una nueva … burrada.
Su nombre y su responsabilidad como militantes comunistas quedarán anexados a esta resolución. Y ello nos apena, aún si todo nuestro combate de fracción se encuentra confirmado y reforzado.
¿Qué hacen ustedes contra este cáncer que mata a nuestra organización?
Están en vías de abandonar a la CCI, la verdadera CCI, al oportunismo. Y están en vías de "suicidarse políticamente" para retomar una expresión cara, pero cuyo sentido es traicionado, a los liquidacionistas. Colectiva e individualmente.
La continuidad política y la supervivencia política de nuestra organización, ya comprometidas, pasan inevitablemente por la lucha a muerte contra la línea oportunista. Pasa por la "escisión" al final de un combate a muerte contra la facción oportunista. En este combate, una parte del centrismo no tendrá la fuerza para reaccionar y continuará sirviendo lealmente a aquélla. Es inútil esconder la cara, una gran parte de los militantes de la CCI están destruidos por el liquidacionismo y seguramente perdidos definitivamente para la causa comunista. Es solamente cuestión de tiempo. Todos los que puedan tener todavía una reacción de clase contra el oportunismo en el interior mismo de la organización deben saberlo.
A quienes de entre ustedes nos dijeron hace tiempo que usábamos el método incorrecto, que íbamos a ser excluidos y que preferían permanecer en el interior –al precio de ciertas concesiones- para poder "continuar el combate", a los que nos aconsejaban reconocer nuestras faltas clánicas incluso si no estábamos convencidos porque se trataba tan solo de un mal momento que pasaría, pero que lo importante era mantenerse en la organización para luchar, a los que nos demandaban dejar pasar el huracán estoicamente para preservar la unidad de la organización, a los que se ocultaban detrás de la disciplina formal, detrás de la "nueva" y falsa disciplina, para no unirse a nuestro combate abierto y frontal, a todos ellos les decimos: Vean a qué fracaso les ha conducido su centrismo. Vean en qué estado se encuentra nuestra organización.
A los que no han caído en la adhesión, ciega y sectaria, de las tesis de la facción oportunista y que han conservado una fibra militante y comunista, a los que aún les quedan dudas, si no es que desacuerdos, con la política actual, a los que se desesperan al ver a su organización desmoronarse cada vez más, a los que están en pleno desconcierto y desorientación política, a los que quieren batirse pero no saben cómo, a los que rechazan (ya sea en silencio o abiertamente) la adopción de esta resolución, a los que se rehúsan a creer que todo el medio político proletario está contra la CCI y quiere su muerte, sepan que, si quieren combatir, no están solos.
El BIPR y el PCInt, cada uno a partir de sus propias posiciones y concepciones, no son indiferentes a la crisis de la CCI y al destino de sus militantes. Contrariamente a algunos militantes que afirman de manera altanera, arrogante, ignorante y sectaria, que no tienen nada que aprender de esos grupos en el plano organizativo, hay que saber escucharlos, leerlos y debatir fraternalmente con ellos.
Por nuestra parte, como fracción, tenemos una alternativa política sobre la cual pueden apoyarse y basar su combate, nuestro combate común. La fracción representa la continuidad de la CCI tanto al nivel de los principios como al nivel de la política llevada a cabo por nuestra organización antes de la deriva oportunista. Tiene un análisis y un balance político de la crisis de la CCI. La fracción tiene pues una orientación de lucha y de confrontación alternativa a la política actual de la CCI. La fracción tiene orientaciones precisas y determinadas sobre la intervención en la situación internacional actual, ante otros grupos y militantes del medio político proletario. La fracción es la CCI.
Antes de que sea demasiado tarde, tanto para la CCI como para ustedes mismos como militantes, antes de que queden completamente descorazonados, o peor aún, que queden atrapados en el desánimo y la deserción, retomen el estandarte de la CCI que todos hemos conocido y construido, levanten la cara, luchen en el seno de la CCI. Y si esto no es posible, si piensan que no tienen la fuerza para ello, entonces únanse a la fracción.
Fuera de este combate, la vía ya está trazada. Peor aún que la pérdida de la organización tal como ha existido y que aún puede ser reconstruida, ésta conduce a la pérdida de las convicciones y las energías militantes. Les corresponde elegir: o continuar pasivamente en el centrismo al servicio de la liquidación política y organizativa definitiva de nuestra organización o retomar el desafío del combate por los principios y la "verdadera" defensa de la organización, de nuestra organización.
Cualquiera que sea su decisión, deberán asumir su responsabilidad militante ante la historia, ante el proletariado y ante sus camaradas de combate.
Saludos comunistas.
La fracción.
1 Sobre estas acusaciones les remitimos a nuestro texto Respuesta de la fracción a la CCI (publicado en el boletín 18, p.29). Y como por lo visto no lo han asimilado bien, remachamos: Saltará a los ojos de todo mundo que el liquidacionismo dice nuevamente una gran mentira. Es el artículo de RI el que indica que "CG" son las "verdaderas iniciales" de un militante: "Al librar públicamente sobre internet las verdaderas iniciales de uno de nuestros camaradas" (RI 330 enero 2003, subrayado por nosotros) y no nosotros que solamente hablamos de "Peter-alias CG" haciendo referencia a la firma que aparece en decenas de artículos de la prensa de la CCI en los años 1970-80 en la Revista Internacional y en RI. Relean camaradas y dejen de ridiculizarse acusándonos de prácticas que se han vuelto la regla en la CCI. ¿Es que esto no les recuerda los escándalos internos y públicos sobre el caso Louise que también fueron revelados no por nosotros, sino por el liquidacionismo? En cuanto a la carta que indica la fecha de la conferencia, como lo hemos dicho en la RP de París, fue publicada en nuestro sitio el fin de semana mismo de su realización. Sin embargo, reconocemos de buena gana que debimos haber sido más atentos al reproducir su carta y que debimos haber suprimido ese pasaje.
Fracción interna de la CCI - Boletín 19