Invasión a Irak: un tiro geoestratégico de más de tres bandas

(Publicamos a continuación uno de los textos que nos ha hecho llegar el camarada AN (exT), simpatizante de hace mucho tiempo del BIPR y de la CCI en México. Hemos elegido publicar este texto en particular, porque representa una contribución y una reflexión importante sobre la situación imperialista actual; más particularmente se enfoca en el análisis del peso y la importancia que se debe atribuir a la cuestión del petróleo en la intervención militar en Irak. Precisemos que este texto, sin fecha, fue escrito antes del desencadenamiento de la intervención americano-inglesa. Publicamos este texto tal cual, como contribución al debate y a la reflexión sobre la situación internacional. La Fracción.)

Con la inminente invasión a Irak, EE.UU. pretende dar paso a la siguiente fase de su ofensiva para hacerse del control de las principales reservas de petróleo en el mundo. Se trata de una auténtica blitzkrieg (ofensiva relámpago), alentada por los atentados terroristas del 11-s, evento que comparte con el ataque a la base naval de Pearl Harbor en 1941 tanto la complicidad del propio aparato de seguridad estadounidense como la necesidad de inducir el ataque "sorpresivo" que permitiera justificar la declaratoria de guerra.1 Las similitudes con el pasado deben ser contrastadas también con las diferencias del presente. Ahora como antes se trata de una guerra dirigida contra las potencias rivales de EE.UU., aunque en las guerras mundiales anteriores existió un antagonista conformado como bloque político-militar claramente definido, y EE.UU. dilató su intervención hasta el momento en el que el desgaste de las potencias europeas le permitiera fortalecer su posición y emerger como potencia hegemónica. En contraste, la doctrina del "ataque preventivo" adoptada por la administración Bush contra la amenaza del terrorismo contiene las características que distinguen la actual estrategia estadounidense tanto en el espacio como en el tiempo. En el espacio en el sentido de que la "amenaza" del terrorismo internacional y "desterritorializado" es el pretexto con el cual justificar la intervención militar en un amplio radio de acción geográfico, o más precisamente, en aquellas regiones del planeta de valor geoestratégico. En el tiempo, en la medida en que urge aprovechar sin más dilación la mayor "ventaja comparativa" estadounidense frente a sus competidores europeos y asiáticos, su fuerza militar, con el objetivo claramente formulado en la "Guía de Planeación de la Defensa para el Ejercicio Fiscal 1994-1999 de "evitar la reaparición de un nuevo rival", lo cual implica "la tarea de prevenir que una potencia hostil domine una región cuyos recursos, con un control consolidado, bastarían para generar una potencia mundial. Estas regiones incluyen Europa occidental, el este de Asia, el territorio de la antigua Unión Soviética y Asia sudoccidental".2 El recurso principal de la economía moderna es el petróleo, y el control del mismo aporta la principal llave para controlar las economías de los rivales y condicionar su comportamiento político. Los objetivos geoestratégicos se corresponden, por tanto, con los yacimientos de hidrocarburos así como con las rutas de oleoductos y gasoductos. La premura en el tiempo deriva de la convicción de que la superioridad militar no es eterna y debe ser utilizada para inhibir la formación de un bloque militar antagónico. En otras palabras, la perspectiva consiste en ganar la partida antes de que el adversario se presente a combatir.

Los estrategas norteamericanos han expuesto con gran nitidez los desafíos que enfrenta Washington y el temor que se esconde detrás de la beligerancia de la política exterior estadounidense. Según Brzezinski, exasesor de seguridad nacional durante la administración Cárter, Eurasia es el lugar donde, además de concentrar alrededor del 75% de la población mundial, el 60% del PNB del mundo y las tres cuartas partes de los recursos energéticos, están situados "todos aquellos Estados potencialmente susceptibles de desafiar política y/o económicamente la supremacía estadounidense", en particular "los dos aspirantes más poblados del mundo a la hegemonía regional y a la influencia global" en caso de capitalizar a su favor un poder euroasiático que "acumulado supera con creces al estadounidense".3 Kissinger es aún más claro en cuanto a la posibilidad de que la actual condición de superpotencia de EE.UU. pudiera verse reducida a la condición de "isla" dependiendo de los acontecimientos en Eurasia: "En lo geopolítico, los Estados Unidos son una isla frente a las costas de la gran masa continental de Eurasia, cuyos recursos y población son muy superiores a los suyos. La dominación de cualquiera de las dos principales esferas de Eurasia -Europa o Asia- por una sola potencia sigue siendo una buena definición del peligro estratégico para los Estados Unidos, con Guerra Fría o sin ella, pues semejante agrupación tendría la capacidad de superarlos económicamente y, a la postre, también militarmente".4

El primer objetivo de esta ofensiva preventiva comenzó con la intervención militar bajo la cobertura de la OTAN en la exYugoslavia y la pugna por el control de los oleoductos que conducirán el petróleo de la cuenca del Caspio a los mercados internacionales.5 La agenda geoestratégica para esta región responde a la necesidad de eludir el control ruso e iraní de los oleoductos y gasoductos, mediante la habilitación de rutas alternativas en el corredor Azerbaiyán-Georgia-Turquía, con los oleoductos Bakú (capital de Azerbaiyán)-Ceyhan (puerto turco en el Mediterráneo) y Bakú-Supsa (puerto en el Mar Negro - Georgia). Dichas rutas serán complementadas con la ruta balcánica desbrozada a partir de la intervención de la OTAN en 1999: la ruta Burgas (puerto búlgaro en el Mar Negro)-Macedonia-Vlore (puerto albanés en el Adriático).

La siguiente guerra, la de Afganistán en 2001, permitió abrir un boquete en las entrañas del Asia Central que servirá para el trazado de rutas destinadas a conectar los yacimientos del recóndito Turkmenistán con los mercados internacionales, en particular, los de Asia Oriental. El trazado de está ruta era objeto de negociaciones con el régimen talibán desde mediados de la década de los noventa por parte de la compañía Unión Oil Company of California (UNOCAL), la cual se había encargado de desplazar a la compañía argentina pionera del proyecto, Bridas, contando para ello con el apoyo pleno de la administración Clinton.6

Los ataques contra Afganistán e Irak fueron concebidos desde antes del 11-s, así que lo más factible es considerar que los atentados terroristas fueron de gran utilidad para preparar a la opinión pública y justificar la campaña militar de largo alcance y duración en el Asia Central y Medio Oriente. En el caso de Afganistán, la ruptura con el régimen talibán se había convertido en el obstáculo que impedía el desarrollo del proyecto de UNOCAL. Los talibanes ligaron su destino con el de Al-Qaeda, ambos sucesores de los mujaidines financiados por Arabia Saudita y EE.UU. en la guerra contra los soviéticos de los años ochenta. En represalia, EE.UU. hizo saber su intención de atacar Afganistán desde mediados de 2001.7 En el caso de Irak, el "cambio de régimen" fue planteado desde antes incluso de que el gabinete de la administración Bush llegara a la Casa Blanca en enero de 2001, como puede constatarse en el documento titulado Rebuilding América 's Defences: Strategies, Forces And Resources For A New Century, elaborado en septiembre de 2000 por miembros del neo-conservador Project for the New American Century (PNAC), entre los que figuran Dick Cheney (posteriormente vice-presidente), Lewis Libby (jefe de gabinete de Cheney), Donald Rumsfeld (secretario de defensa). Paul Wolfowitz (subsecretario de defensa) y el hermano menor de George W. Bush, Jeb Bush. El objetivo central del documento es el de la formulación de la "Gran estrategia americana" conducente al "mantenimiento de la preeminencia global de EE.UU., imposibilitando el ascenso de una gran potencia rival y configurando el orden de la seguridad internacional en línea con los principios e intereses norteamericanos". Se revela también la preocupación de que Europa pudiera ser el rival de EE.UU. así como la necesidad de tomar el control de la región del Golfo Pérsico estuviera o no Saddam Hussein en el poder: "Los Estados Unidos han buscado por décadas jugar un rol más permanente en la seguridad regional del Golfo. Mientras que el conflicto irresuelto con Irak proporciona la justificación inmediata, la necesidad de una presencia norteamericana sustancial en el Golfo trasciende el asunto del régimen de Saddam Hussein".8

El Medio Oriente destaca no sólo por ser propietarios de las mayores reservas de petróleo del mundo, sino porque éstas reservas adquirirán cada vez mayor relevancia en la medida en que las reservas probadas y estimadas del mundo se acercan a su límite absoluto e inicien la pendiente de su agotamiento. Esto quiere decir que, conforme avanza esta tendencia ineluctable, la OPEP está en vías de incrementar dramáticamente su capacidad para controlar los precios del petróleo. Según las predicciones de algunos expertos,9 las reservas petroleras se están agotando a un ritmo sin precedentes, lo que conducirá a un constreñimiento de la capacidad de producción global para el año 2010, aún asumiendo que durante este período de tiempo no creciera la demanda, en tanto que los precios del petróleo podrían duplicarse y triplicarse dentro de dos ó tres años conforme el mundo transite de la abundancia de petróleo a la escasez. Las reservas mundiales conocidas y estimadas no podrán satisfacer el nivel presente de producción de 74 millones de barriles diarios (b/d) más allá del 2022, por lo que cualquier crecimiento en la actividad económica global sólo contribuirá para incrementar la demanda y adelantar el año cúspide en el que se alcance el nivel máximo de reservas existentes. De acuerdo con estos pronósticos, un crecimiento anual de 1% en la demanda mundial de crudo podría causar que la producción mundial de crudo alcanzará su nivel máximo en 83 millones b/d en 2016, un crecimiento de la demanda de 2% lo haría en 87 millones b/d en 2011, mientras que un crecimiento de la demanda de 3% lo haría en 2003.10 Sin embargo, la Agencia Internacional de Energía ha pronosticado que la demanda mundial alcanzaría los 119 millones b/d para el 2020.

Las perspectivas de fortalecimiento de la posición de la OPEP coinciden con la gestación de un divorcio en la alianza con el país que posee la primera reserva petrolera del mundo y al mismo tiempo es líder de la OPEP, Arabia Saudita. En realidad, la descomposición de dicha alianza responde, a su vez, a la descomposición de las relaciones al interior del liderazgo político del régimen gobernante Saudita. Dicha ruptura tiene al país al borde de un colapso político semejante a la revolución islámica de 1979 que llevó al poder al régimen de los ayatolas en Irán, ya que para un sector importante de la población y la jerarquía religiosa, después de la guerra del Golfo, EE.UU. dejó de ser el salvador de Kuwait para convertirse en el invasor de Arabia Saudita, situación que se ha traducido en una creciente presión de los líderes religiosos para distanciarse de Washington. De manera similar al líder religioso Ayatola Khomeini, Bin Laden busca agitar un movimiento radical contra el régimen, aunque no para colocarse a la cabeza de un Estado moderno como en el caso de Irán, sino para proceder a una reestructuración de la organización tribal del reino Saudita.

La guerra declarada por Bin Laden contra EE.UU. no tiene por objeto Afganistán ni es la de una red terrorista trasnacional sin objetivos territoriales precisos, sino que es la pugna por un Estado-nación en específico: Arabia Saudita. Esta guerra inició en 1993, con el primer ataque contra el Worid Trade Center de Nueva York, seguido por los atentados contra los cuarteles de la Guardia Nacional Árabe Saudita en Riad (1995), las torres de Khobar, en las afueras de Dahran (1996), las embajadas estadounidenses en Kenia y Tanzania (7 de agosto, 1998) y el portaaviones USS Colé (12 de octubre, 2000). El objetivo es el de erosionar las relaciones entre Washington y el régimen Saudita.11

Por otra parte, la segunda reserva petrolera del mundo, Irak, se encuentra copada por compañías de países rivales, en especial de Francia y Rusia. Aunado a ello, el resentimiento antiestadounidense en el Medio Oriente intenta ser capitalizado por una Unión Europea deseosa de ampliar su esfera de influencia en está estratégica región. Derivado de la confluencia de estas tendencias, la emergencia del euro y la eventualidad de un desplazamiento del dólar como moneda de cotización del petróleo, medida que tendría trascendentes repercusiones en el mercado financiero estadounidense, se presenta como un instrumento de represalia más eficaz que el embargo petrolero aplicado en la década de los setenta.




Reservas *

Producción **

Arabia Saudita

261,8

8,8

Irak

112,5

2,4

Emiratos Arabes Unidos

97,8

2,4

Kuwait

96,5,

2,1

Irán

89,7

3,7

Venezuela

77,7

3,4

Rusia

48,6

7,1

USA

30,4

7,7

Libia

29,5

1,4

México

26,9

3,6

* miles de millones de barriles

** miles de barriles por día

Fuente : BP Statistical Review of World Energy, citado en "Don’t mention the o-word. Irak oil"

La respuesta norteamericana a estos formidables desafíos se perfiló con la invasión y permanencia militar de Irak. Una estrategia con la cual Washington le pegará a más de dos pájaros de un solo tiro. En primer lugar, con la posesión de Irak se desplaza a los competidores ya instalados ahí; después, a partir del control de las únicas reservas que pueden competir en cantidad y precio con la capacidad de producción de Arabia, se estará en condiciones, una vez que haya sido renovada la infraestructura petrolera de Irak, de bombear las cantidades necesarias de petróleo al mercado mundial para romper con el monopolio Saudita y destronar así a la OPEP.12

La doctrina de la ofensiva preventiva se complementa con la del "cambio de régimen", la cual está dirigida contra todos aquellos gobiernos hostiles a los intereses estadounidenses y puede estar deparada para una Arabia Saudita sobre la que EE.UU. tendrá mayor capacidad de intervención a partir de una presencia militar masiva y cercana establecida en Irak. La presencia en Irak permitirá apoyar también los planes para el corredor Bakú-Ceyhan, en apoyo a las exrepúblicas soviéticas Georgia y Azerbaiyán, muy susceptibles a la presión rusa.

El asalto a Irak tiene como primera tarea reincorporarse por la vía militar al reparto de la riqueza petrolera del que EE.UU. se autoexcluyó por el bloqueo económico contra ese país y del que sus rivales fueron los principales beneficiarios. Hussein concedió los yacimientos más promisorios a empresas de Rusia, Francia, Alemania y China, pero el proyecto de protectorado según el modelo implantado en Afganistán, tiene como objetivo arrebatárselos para beneficio de las cuatro hermanas anglosajonas (Exxon-Mobil, Chevron-Texaco, British Petroleum y Royal Dutch Shell).13

Rusia será quizá el país más afectado. Cerca de 300 compañías rusas realizan negocios con Irak bajo el programa Comida por Petróleo y controlan los derechos para comercializar en los mercados mundiales entre un 35 y 40% de las exportaciones de petróleo iraquí, lo que genera ganancias a las compañías rusas por 4 mmd al año.14 La empresa LUKoil obtuvo un contrato para desarrollar el yacimiento de Qurna occidental (15 mil millones de barriles) en el sur de Irak, mientras que la compañía Slavneft firmó un contrato de servicios para el yacimiento de Tuba también en el sur. Estaba en perspectiva, además, un acuerdo económico de 40 mmdd en el que se incluirían oportunidades para que compañías rusas realizaran exploraciones en el oeste de Irak. Por otra parte, Irak tiene con Rusia una deuda heredada de la era soviética de 7 mmdd, misma que corre el riesgo de ser desconocida con el "cambio de régimen" de Bagdad. Por otra parte, si una reducción de los precios de petróleo provocada por el flujo de ingentes cantidades de petróleo iraquí en el mercado internacional amenazaría con la existencia del cartel de la OPEP, en el caso de Rusia podría colocar a la economía de este país al borde del colapso.15 Finalmente, Rusia perdería influencia geopolítica y valor como mediador en el Medio Oriente, pues habría demostrado debilidad ante sus aliados en el mundo árabe.

Junto con Rusia, Francia es otra de las potencias que mayores intereses tiene enjuego en Irak. La compañía TotalFinalElf ha negociado derechos de explotación en el vasto yacimiento de Majnoon (10 mil millones de barriles). No ha sido casual, por otra parte, que Francia abogara dentro del Comité de Sanciones de la ONU a favor del derecho iraquí de cambiar la moneda de cotización de su petróleo de dólares a euros, ni que Bagdad guardara sus ingresos por concepto de venta de petróleo en una filial del Banco francés BNP Paribas en Nueva York.16

En referencia a estos renuentes miembros del Consejo de Seguridad en la ONU, Francia y Rusia, James Woolsey, ex-director de la CÍA, ha dejado en claro que Washington dejaría abierta alguna oportunidad para proteger sus intereses en Irak en caso de que se sometieran a sus designios: "Es muy sencillo, Francia y Rusia tienen compañías petroleras e intereses en Irak. Se les debe hacer saber que si colaboran en llevar a Irak un gobierno decente, haremos lo posible para asegurar que el nuevo gobierno y las compañías americanas trabajen estrechamente con ellos", pero añadió "si ellos apoyan a Saddam, será difícil sino es que imposible persuadir al muevo gobierno iraquí para que trabaje con ellos".17

AN., mars 2003



1 Japón fue provocado mediante el embargo total de los suministros de petróleo a ese país por parte de las empresas angloamericanas que monopolizaban su comercialización. La preocupación central del presidente Roosevelt era la de motivar un cambio en la opinión pública y el Congreso que permitiera el ingreso de EE.UU. a la Segunda Guerra Mundial. Finalmente, como en el 11-s, una extraña confabulación de errores de inteligencia e incompetencia en la toma de decisiones militares precedieron al bombardeo nipón.

2 Citado en Patrick Tyler, "U.S. Strategy Plan Calls for Insuring No Rivals Develop", New York Times, 8 de marzo, 1992,p. 14

3 Brzezinski, Zbigniew. El gran tablero mundial. La supremacía estadounidense y sus imperativos geoestratégicos. Barcelona, Editorial Paidós, 1998, p. 40

4 Kissinger, Henry. La diplomacia. México, Fondo de Cultura Económica, 1996, p. 810

5 Según estimaciones del Departamento de Energía de EE.UU., las reservas de los Estados colindantes con el Caspio, sin incluir las posesiones de Rusia e Irán, se calculan entre 16 y 32 mil millones de barriles de petróleo, y en cuanto al gas, entre 236 a 337 billones de pies cúbicos en reservas probadas y otros 319 billones de reservas probables (Kuniholm, Bruce. "The Geopolitics of the Caspian Basin", The Middie East Journal, vol. 54, no. 4, otoño, 2000). Cifras que, ciertamente, están muy por debajo de los 600 mil millones de barriles de petróleo de reservas probadas en el Golfo Pérsico, lo que equivale a las dos terceras partes de las reservas mundiales de petróleo en el mundo. Además, mientras que el costo por extraer el petróleo saudita es de tan sólo tres dólares, los altos costos de transporte que implica llevar el petróleo del Caspio a los mercados internacionales podrían aumentar sus costos hasta alrededor de 13 dólares por barril. Véase Manning, Robert A. "The Myth ofthe Caspian Great Game and the 'New Persian Gulf", Brown Journal ofWorId Affairs, vol. V, no. 2, verano-otono, 2000 http://www.bjwa.org

6 Rashid, Ahmed. Los Talibán. El Islam, el petróleo y el nuevo "Gran Juego" en Asia Central. Barcelona, Ediciones Península, 2001, p. 252

7 Después de intentos frustrados por eliminar a Bin Laden mediante acciones encubiertas y operativos quirúrgicos planeados desde 1999, la administración Bush optó por una robusta intervención militar. Washington advirtió indirectamente al gobierno de Kabul sobre esta posibilidad en caso de que insistiera en su negativa de entregar al líder de Al-Qaeda, en las sesiones convenidas por la ONU (Berlín, julio de 2001) a las que asistieron a representantes de EE.UU., Rusia, Irán y Pakistán. En la reunión participaron el ministro del exterior pakistaní, Niaz Naik, junto con otros tres generales de su país, quienes fueron el medio a través del cual Washington aseguró que el mensaje llegara a su destinatario. Véase Jonathan, Steele, Ewen MacAskill, Richard Norton-Taylor, Ed Harriman, "Threat of US strikes passed to Taliban weeks before NY attack", The Guardián, 22 de septiembre, 2001 <http://www.guardian.co.uk> Después de los atentados del 11-s, el 18 de septiembre de 2001, Naik manifestó ante la BBC que desde mediados de julio, autoridades estadounidenses le habían comunicado los planes para derribar al régimen talibán para colocar en su lugar un gobierno de transición moderado, probablemente bajo el liderazgo del rey Zahir Shah. Además, Naik fue notificado de que la acción militar tendría lugar alrededor de mediados de octubre, antes del invierno. "EUA planejavam atacar Afeganistao, segundo ex-diplomata", BBC, 18 de septiembre, 2001 http://www.bbc.co.uk/portuguese/noticias/010918J3lano.shtml

8 Neil Mackay, "Bush planned Iraq 'regime change' before becoming President", Sunday Herald, 15 de septiembre, 2002 http://www.sundayherald.com/print27735

9 Análisis del Douglas-Westwood Ltd., firma consultora de la industria de energía establecida en Canterbury, Inglaterra. Véase "Analyst claim early peak in world oil production", Oil and Gas Journal, 26 de agosto, 2002 http://ogj.pennnet.com

10 Según el estudio referido, son 95 países los que producen petróleo ahora, lo han producido en el pasado y lo seguirán produciendo en el futuro; sin embargo, 46 de esos países, incluyendo a EE.UU. y Rusia, traspasaron hace cinco años el nivel más alto de sus reservas petroleras, otros 10 países, incluyendo a Gran Bretaña y Malasia, están justo por iniciar el declive de sus reservas, mientras que otros 12 -incluyendo a Noruega y China- alcanzarán su punto más alto muy pronto. Los restantes productores alcanzaran este punto dentro de los próximos 20 años.

11 Klare, Michael. "La geopolítica de la guerra", The Nation, 5 de noviembre, 2001, reproducido por La Jornada, 6 de noviembre, 2001, pp. 6-7

12 Es decir, pondría bajo amenaza la estrategia Saudita de mantener los precios de la OPEP entre 22 y 28 dólares por barril. "Don't mention the o-word. Iraq's oil", The Economist, 12 de septiembre, 2002 http://www.economist.com

13 Para tal efecto, los conglomerados norteamericanos ya tienen pactado el traspaso de las concesiones de los yacimientos petroleros con el gobierno sustituto, muy probablemente liderado por Ahmed Chalabi, líder de la oposición en el extranjero representada en el Congreso Nacional Iraquí.

14 Según las estimaciones de la compañía Zarubezhneft, pequeña empresa estatal que opera en Irak desde finales de los sesenta, 70 mil millones de barriles de petróleo, más de la mitad de las reservas totales iraquíes, se encuentran en yacimientos en los que las compañías rusas tienen acuerdos con Bagdad. Sabrina Tavernise, "Threats and responses: Moscow's Pocketbook", The New York Times, 17 de octubre, 2002 <http://www.nytimes.com>, y Simón Saradzhyan, "Russia's Interest in Iraq Is Not Saddam", Moscow Times, 13 de septiembre, 2002 http://www.themoscowtimes.com/indexes/01.html

15 El presupuesto estatal de Rusia depende de los ingresos del petróleo en un 30%. Según el ministro de energía, Igor Yusupov, la economía rusa podría sostenerse si los precios caen hasta los 20-25 dólares por barril, y el gasto público podría mantenerse en el nivel presupuestado para 2003 si los precios se colocaran entre 20 y 21 dólares por barril. Sin embargo, el Kremlin se vería muy afectado si los precios cayeran por debajo de los 20 dólares por barril. Según otras fuentes el nivel más bajo que podría soportar Rusia sería de 18 dólares por barril. Sin embargo, según declaraciones del Departamento de Estado norteamericano, EE.UU. busca colocar el precio del petróleo en 13 dólares por barril. Según las predicciones de Mikhail Khodorkovsky, gerente del corporativo ruso Yukos, los precios del petróleo posteriores a la guerra en Irak podrían ser de 14-16 dólares en el mejor escenario, y 12-14 dólares en el peor. Esto quiere decir que si EE.UU. lleva el precio del petróleo a los 13 dólares por barril arrastrará a Rusia al colapso económico. "War in Iraq: Whafs at Stake for Russia?", Stratfor, 22 de noviembre, 2002 http://www.stratfor.biz

16 Charles Recknagel. "Iraq Moves To Euro", 1 de noviembre, 2000, Radio Free Europe/Radio Liberty

17 Citado en Dann Morgan, David B. Ottaway. "War Couid Unshackie Oil in Iraq", Washington Post, 14 de septiembre, 2002, p. A01 http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/articles/A18841-2002Sepl4.html

Fracción interna de la CCI - Boletín 18