Presentación del boletín N° 12
Nuestro boletín N° 11 daba cuenta del debate abierto en el medio proletario. En efecto, luego de la crisis que ocurrió en el interior de la CCI y de nuestra exclusión, nuestra intención es transformar este drama en un reforzamiento del conjunto de la Izquierda Comunista mediante una amplia discusión. Para nuestra Fracción, no solamente se trata de abrir un debate sino también permitir a ésta legar a toda la Izquierda Comunista y a nuestra clase un balance de esta grave crisis de la CCI así como un método político que permita aportar la mejor respuesta posible a la cuestión: ¿qué deben hacer los revolucionarios ante una crisis que alcanza a su propio campo? Volveremos enseguida sobre el método.
La apertura del debate a la Izquierda Comunista ha mostrado ser una buena elección. Una dinámica, que ha superado nuestras esperanzas y de la que hay que felicitarse, se ha puesto en marcha, si bien hace falta aún reforzarla. Por nuestra parte y en la medida de nuestros medios, vamos a hacer todos para participar en ésta. ¿Cómo hay que comprender esta nueva dinámica?
Esencialmente debido a que las dificultades encontradas por nuestra clase durante esta última década, así como los golpes que ha recibido en el ámbito de su conciencia durante el hundimiento del bloque del Este, comienzan a alejarse y sus efectos a esfumarse. Este momento histórico tenía que llegar, lo sabíamos teóricamente sin saber precisamente cuándo. Y, de hecho, una nueva fase de reflexión se ha abierto desde el comienzo de los años 2000. Pero la CCI no lo ha comprendido y ha preferido encerrase sobre sí misma así como sobre falsos problemas organizativos. Esto puede ser la principal causa de su crisis actual, porque una organización que va en contra del movimiento de la clase está condenada a su pérdida. Nosotros (quienes fundarían la fracción) habíamos defendido esta idea de apertura de un nuevo periodo, en esa época, en el interior de la CCI; pero no ha logrado imponerse en su seno.
Pero actualmente comienza a imponerse a la Izquierda Comunista y es el BIPR y la fracción interna quienes han sabido responder lo más firmemente. Allí están los hechos.
Queremos, aquí, volver sobre nuestro método y el sentido de nuestro trabajo de fracción porque parece que son numerosos quienes, actualmente, tienen alguna dificultad para comprenderlo.
* La CCI por supuesto, no solamente a través de su actitud incalificable hacia nosotros sino también a través de sus pseudoteorizaciones sobre la cuestión de las fracciones (Cf. sus artículos en las Rint 108 y 110)
; reduce (voluntariamente) la existencia de las fracciones en la historia del movimiento obrero a únicamente las fracciones cuyo objetivo era el de ser "puentes" hacia el nuevo partido (Cf. nuestra respuesta al artículo de la Rint 108; volveremos en un próximo artículo para responder a la misma idea contenida en el nuevo artículo del n°110 de esta revista
(1). No reconoce por tanto la existencia de una fracción más que cuando el proceso de degeneración de la antigua organización está ya terminado y cuando la creación de un nuevo partido pasa solamente a través de la fracción. Para la CCI, una fracción no se justifica más que en el momento en que ésta última tiene un programa acabado. La fase anterior, de balance y reflexión en el interior de un proceso que no ha terminado aún, es decir de toda la fase de combate por recuperar el antiguo partido, es ocultada. Una vez más, esta visión 'abstracta' de la realidad de clase muestra la gangrena idealista
actual de la CCI.
* Pero la CCI no es la única que posee esta concepción. Existen otras variantes: la de RC quien pregunta por qué no creamos una nueva organización o la de otros camaradas quienes querrían que abandonáramos la palabra "interna" de nuestro nombre porque hemos sido excluidos de la CCI.
Es justamente lo que no hay que hacer. Es justamente el método que reprobamos. No solamente porque continuamos demandando nuestra reintegración en tanto que fracción sino además porque es justamente el método que hay que seguir cuando se quiere hacer un trabajo de enderezamiento de una organización, es decir un verdadero trabajo de fracción.
* Otros más, como un camarada de Rusia, nos preguntan por qué hacemos tal trabajo de historia y nos pregunta si no seríamos historiadores. Reivindicamos este trabajo de vuelta a la historia de nuestra clase para sacar todas las lecciones porque es el único método serio, el método marxista. Es el método que, al ligarnos a la historia del movimiento obrero, nos permite hacer el balance más profundo y el más útil no solamente para hoy, sino también para las próximas generaciones de revolucionarios.
A todo estos camaradas, les respondemos que no comprenden la especificidad y la fuerza del método marxista ni lo que es una organización revolucionaria. De hecho, tienen todo una falsa visión del partido de clase.
En lo que nos concierne, seguimos reclamando nuestra reintegración a la CCI. ¿Por qué?
1 Mientras esta organización no esté totalmente perdida para la clase obrera, hay un combate que llevar para conservarla para nuestra clase.
2 Es solamente a partir del marco de la antigua organización y del antiguo partido que las nuevas posiciones programáticas pueden elaborarse. Jamás se parte de la nada, jamás se innova completamente, si es que no se quiere caer en un total modernismo. Tal es nuestro marco de trabajo, el cual supera ampliamente el simple marco organizativo. Es un método de reflexión
organizada y de organización que retoma el bagaje teórico de la antigua organización. Es ello lo que permite la continuación de la reflexión a partir de la crítica de la organización que ha quebrado. Es este el método que nos ha legado la Izquierda comunista y la Izquierda comunista de Francia.
En esta situación no hay atajos; es por ello que queremos cuidarnos igualmente de toda tentación de precipitación e inmediatismo. ¡Tanto peor para las personas apremiadas, así como para las que nos quieren apremiar! Queremos reafirmar estos principios y este método para evitar cualquier falsa interpretación de nuestros objetivo y nuestro trabajo actual. Contrariamente a lo que algunos podrían pensar, no avanzamos a obscuras sino de manera rigurosa y sistemática, en una dirección muy precisa, según un método y un ritmo que buscamos dominar.
Volvamos un instante sobre lo que hicieron nuestros antiguos camaradas de la Izquierda italiana. Primero, se reclamaron (1924-26) de la defensa de la IC y de los PC aportándoles críticas en el ámbito organizativo (régimen interior, discusión colectiva, derecho de fracciones, disciplina, crítica de la organización en células respecto a la organización en secciones, etc.). Han luchado en un contexto muy difícil (mucho más difícil que el que se vive actualmente) para conservar estos principios. Paralelamente a esto, han comenzado a plantear otras críticas, después se han constituido como corriente y finalmente como fracción abierta cuando fueron excluidos en 1928 en tanto que corriente.
No comenzaron a defender la idea de que la creación del futuro partido pasaría por la fracción sino hasta 1935, o sea más de 10 años después, no porque no hayan podido defenderla en el antiguo partido, sino porque éste había traicionado definitivamente.
Es en la primera fase, la de la lucha por el enderezamiento del viejo partido (que corresponde a la que va de 1928 a 1935 para la fracción italiana) que nuestra fracción se sitúa. Es por ello que no es todavía la hora para la formación de una nueva organización.
Para apoyar nuestro método publicamos enseguida un extracto de un informe, publicado en el
Bulletin d'information del Grupo de Oposición del PC belga (grupo que dará nacimiento a la Fracción belga de la Izquierda comunista en 1936), informe presentado por Charles Plisnier a fines de 1928. Este informe trata especialmente sobre la cuestión de las elecciones legislativas belgas de 1929 que venían y de la política que debería tener la Oposición ante éstas:
Excluidos de la IC, en tanto que no hayamos roto abierta y públicamente con la política definida en nuestros documentos; en tanto que no hayamos dejado de reclamar el llamado de Trotsky y la reintegración de la oposición rusa; en tanto que no hayamos declarado que dejamos de reclamar nuestra propia reintegración; en tanto que no hayamos dejado de nombrarnos como 'Oposición del PCB'; en tanto que no hayamos proclamado nuestra constitución como segundo partido; no podemos oponer nuestras candidaturas a las candidaturas de la IC.
Ya que pesa nuestra responsabilidad hacia los trabajadores, lanzaremos la consigna: Vota por el PC. PERO AL MISMO TIEMPO, siguiendo nuestro trabajo de clarificación nos encontraremos en todas partes en el camino de los propagandistas mayoritarios para exponer las graves divergencias que separan a la Oposición de la mayoría, para denunciar los errores y las faltas de la dirección de la IC y del PCB.
(
) (la oposición
) podrá hacerlo con un crédito tanto mayor por cuanto aparecerá así ante los trabajadores, no como una capilla, sino como la verdadera vanguardia revolucionaria."
Este extracto es elocuente en cuanto al método a seguir, muestra claramente que el Grupo de oposición el PCB, en 1928, busca ante todo mantener un
lazo orgánico; (subrayado por nosotros) con el partido, y esto a pesar de la exclusión de todos sus miembros (llega incluso a llamar a votar por los candidatos de éste en las legislativas de 1929). De manera perfectamente coherente y responsable, no avizora de ningún modo la fundación de un nuevo partido.
Para el grupo, la política que destaca no debilita en nada el combate político que lleva a cabo para enderezar al partido, ni atenúa su denuncia de los
"errores y
faltas de la dirección. Incluso afirma que es así como la clase reconoce a los suyos.
Nuestra fracción está completamente de acuerdo con este texto y se reivindica totalmente de esta política y de esta concepción de la organización comunista.
En este sentido, la reflexión marxista no se efectúa para todos lados, sino que se lleva a cabo en relación con el combate organizativo mismo. Es lo que nos han enseñado nuestros grandes ancestros de la Izquierda Italiana, que no tiene nada que ver con la política de la primera fracción de Pappalardi (creada en 1927) la cual siempre rechazó a la vez:
- la organización,
- el marco de reflexión del enderezamiento del partido,
y es lo que le condujo a la nada. ¡Es precisamente lo que no queremos!
¿Qué contiene pues este boletín? Da cuenta:
- del debate sobre la crisis de la CCI en el medio político proletario en sentido amplio. La situación se ha modificado, en el interior de éste, a partir de la crisis de la CCI ; es por ello que la discusión es más ampliamente abierta y nos supera claramente. A manera de reflexión complementaria, damos a conocer a los lectores, el análisis llevado a cabo por el PCI
Programme acerca de su crisis de 1982 (que se aproxima a lo que la CCI había señalado en aquélla época: el papel nefasto del inmediatismo activista con el retorno de la crisis económica anunciada para 1975 y el veneno que constituían las tendencias "nacionalistas" tercermundistas). De paso, queremos subrayar la gran camaradería que los representantes del PCI presentes han manifestado al miembro de la Fracción durante esta reunión de lectores. Esta actitud hay que saludarla particularmente ante la actitud manifestada por nuestros antiguos camaradas de la CCI que nos tratan como enemigos, si no es que como agentes del Estado burgués.
- de la continuación de nuestras relaciones con la Dirección de la CCI que imita desafortunadamente la actitud de los stalinistas
(2) al empujar (¿obligar?) a nuestros antiguos camaradas (algunos por más de 30 años) a romper toda relación, no solamente política sino incluso amistosa, con nosotros. ¿De qué tienen miedo? ¿Tenemos sarna? ¿Tienen miedo de que los militantes sean contaminados por nosotros? ¿Está tan poco segura la Dirección de la CCI de sus certezas?
- de nuestro análisis sobre la situación política en Francia ya que deseamos participar regularmente en la discusión general sobre la situación.
Durante este verano, la situación imperialista se ha agravado aún más y viene a confirmar lo que habíamos anunciado desde el 11 de septiembre del 2001. Los revolucionarios no pueden mantenerse mudos ante esta situación tanto más por cuanto la configuración actual está lejos de ser la más favorable para la burguesía : esta última empuja en el sentido de la guerra generalizada mientras que la clase obrera, especialmente sus bastiones más fuertes, no está dispuesta a seguirla ni a dejarse enrolar. Los revolucionarios tienen actualmente la posibilidad de hacerse escuchar y comprender. Es por tanto su tarea el denunciar esta situación y llamara a la clase obrera a sus responsabilidades históricas. Si los revolucionarios no hacen este trabajo desde ahora, nadie lo hará. Los retos son tales que no pueden sustraerse a ellos.
En otra época la CCI habría llamado a todos los grupos revolucionarios a intensificar su propaganda y a hablar con una sola voz ante ello. La CCI está actualmente paralizada, tanto en el plano político general porque subestima el nivel de gravedad de la situación imperialista, como sobre el plano de sus responsabilidades al no llamar al medio político proletario a reaccionar colectivamente. Lo cierto es que para ella actualmente este medio está completamente gangrenado, en el mejor de los casos por el oportunismo, y en el peor por el parasitismo. ¡Esta responsabilidad incumbe por tanto a los otros grupos de la Izquierda comunista y especialmente al BIPR!
Antes de terminar queremos agradecer a todas las publicaciones que han editado el comunicado que reproducimos enseguida y que refuta la letanía de acusaciones que la CCI nos endilga.
La Fracción interna excluida de la CCI. 21 de agosto, 2002.