ELEMENTOS DE EXPLICACIÓN DE LA CRISIS DE LA CCI

Presentamos aquí un texto que retoma lo esencial de la presentación oral sobre la crisis de la CCI que hemos hecho durante nuestra reunión con el BIPR. Evidentemente, esta presentación no pretende ser exhaustiva ni dar todos los elementos de la crisis. Sin embargo, permitirá, así nos parece, a los lectores y militantes experimentados y enterados de las cuestiones organizativas y de la vida misma de una organización, hacerse una idead sobre el proceso que ha ganado a la CCI y de cómo una crisis tal ha podido surgir tan brutalmente. Asimismo debería permitir a los lectores no enterados, sin experiencia organizativa, delimitar cuáles son las divergencias políticas de fondo que están detrás de esta crisis y, si tienen la intención y el interés político, entrar posteriormente un poco más en los detalles mismos de esta crisis con el fin de sacar lo máximo de lecciones políticas. Que no se diga que la CCI solamente es objeto de una lucha de jefes que aspiran al poder y a la herencia de un viejo militante ya desaparecido. Estos aspectos mediocres y sórdidos pueden existir, y existen en este tipo de crisis. Y existen actualmente entre algunos militantes de la CCI que aspiran y se reivindican como los últimos y únicos "miembros fundadores". A pesar de esto, hay lecciones y adquisiciones de principios y políticas, en este caso en materia organizativa, que nos corresponde desprender, o al menos, facilitar y permitir que se haga si no por nosotros mismos, al menos por los otros grupos y elementos revolucionarios así como por las nuevas generaciones de militantes comunistas.


1) El significado político del combate organizativo de 1993-1996

La crisis organizativa y el combate político que vivió la CCI de 1993 a 1996 marcaron una etapa importante en su vida y su evolución. Es posible resumir esta lucha política en el combate contra el mantenimiento de un espíritu de círculo en la organización y por una verdadera militancia comunista. La lección política principal de la lucha contra el espíritu de círculo fue que lo afinitario, las relaciones personales de todo tipo no deberían predominar sobre las relaciones políticas entre militantes comunistas, y sobre todo no determinar su posición política. Esta adquisición política tiene implicaciones organizativas concretas y múltiples en las relaciones entre militantes y en el funcionamiento de una organización revolucionaria.

Entre otras cuestiones, la CCI había combatido entonces la visión, la práctica y la teorización de la "militancia integral". Es decir, una concepción de la militancia comunista en la cual la dimensión militante y la –o las- dimensión personal (familiar, amistosa, amorosa, profesional, pasional, material, financiera, etc.) no se distinguía, sino que se "fusionaba". Esta concepción, y sobre todo esta "práctica de la militancia tiene como consecuencia en el fondo, reducir toda la dimensión personal a la dimensión militante, si no es que negar la dimensión personal en beneficio de la sola dimensión militante con el sacrificio de la primera "en provecho" de la segunda aprehendida como una categoría absoluta. Al "fusionar", identificar, o rechazar la vida personal en aras de la vida militante, la "militancia integral" rechaza a la vez la unidad y la distinción de las dos dimensiones y tiende a suprimir una de las dos, la vida personal. Es lo opuesto complementario, una de las dos caras de la misma moneda, de la misma incomprensión, del mismo dualismo idealista, que el de la diletancia militante que también separa las dos dimensiones privilegiando la dimensión personal en detrimento del compromiso militante. Esta visión de la militancia integral había sido portada particularmente por los militantes que formaron lo que la CCI llamó entonces el "clan pavillon",

Pero ellos no eran los únicos portadores y desde entonces esta cuestión fue de nuevo combatida en diversas ocasiones, y bajo diferentes formas, a todo lo largo de los años 1990. El combate contra la militancia integral fue uno de los ejes principales de los informes de actividades propuestos y adoptados por unanimidad de los militantes por los congresos 12º y 13º de la CCI (1997 y199) precisamente porque las dificultades y confusiones que se relacionaban con aquélla continuaban manifestándose y obstaculizando el funcionamiento de la CCI ; poniendo en peligro el compromiso comunista de los militantes –y el "equilibrio" de su vida personal- que estaban afectados y la calidad de las relaciones y del funcionamiento de las diferentes secciones territoriales y locales, en particular la confianza y la solidaridad entre militantes, y de estos hacia la organización como un todo.

No podemos en el marco de esta contribución abordar todos los aspectos concretos de esta cuestión tanto más por cuanto son en gran parte determinados por los diferentes periodos históricos en los cuales la acción comunista se desarrolla, y en particular por la relación de fuerzas entre las clases, por la movilización y la intervención o no de las grandes masas obreras. Las condiciones de la militancia y de las organizaciones comunistas no son las mismas, y no influyen de la misma manera en diferentes periodos: organizaciones de masa a finales del siglo XIX, organizaciones de masa de la oleada revolucionaria de 1917 a 1923; organizaciones reducidas y minoritarias, a contracorriente de los años 1930-1940 blanco de la represión; y minorías revolucionarias desde 1968 en un periodo de "democracia burguesa" sin represión abierta –salvo algunas raras excepciones.

Solamente quedan los grandes principios cualquiera que sea el periodo histórico:
"El comunismo es para nuestro santo [Max Stirner] propiamente incomprensible, porque los comunistas, lejos de preconizan el egoísmo contra la devoción, o la devoción contra el egoísmo, lejos de tomar esta contradicción sobre el plano teórico, trascendental, demuestran por el contrario su origen material, lo que la hace desaparecer con ello. Los comunistas no predican por lo demás ninguna moral, lo que Stirner, hace lo más ampliamente. No plantean a los hombres exigencia moral: amaos los unos a los otros, no seáis egoístas, etc.; por el contrario saben muy bien que el egoísmo tanto como la devoción es una de las formas y, en ciertas condiciones, una forma necesaria de la afirmación de los individuos. Los comunistas no quieren por tanto de ningún modo, como san Max lo cree (...) abolir al "hombre privado" en beneficio del hombre "general", el hombre que se sacrifica (...). Los comunistas teóricos, los únicos que tienen el tiempo para ocuparse de la historia, se distinguen justamente por el hecho de que sólo ellos han descubierto cómo a través de toda la historia los individuos, en tanto que "hombres privados", han estado en el origen del "interés general". Saben que esta contradicción es solamente aparente, porque uno de los aspectos del interés llamado "general" es sin cesar producido por el otro, el interés privado, y no constituye de ninguna manera, frente a este último, una potencia autónoma que tuviera su historia autónoma; por tanto, en la práctica, esta contradicción se aniquila y se engendra continuamente". (Karl Marx. La Ideología Alemana; El Concilio de Leipzig-III. San Max)


2) Después de 1996, dos tendencias difusas, no definidas, no cristalizadas, pero reales

De hecho, hay que reconocer actualmente que, desde 1996, y sin duda desde 1993, dos comprensiones y dos tendencias políticas emergieron de la crisis y del combate contra las concepciones cristalizadas en el "clan pavillon(1) en el interior de la CCI. Estas dos tendencias, y la oscilación entre éstas dos tendencias han sido constantes desde, durante y hasta el 14º congreso internacional (mayo 2001).

Desdichadamente, han sido subestimadas, ignoradas, aplastadas, escamoteadas, ocultadas, esencialmente –si bien no únicamente- por ceguera política, por falta de rigor político, por olvido o ignorancia de la historia del movimiento obrero, en particular de la experiencia de las oposiciones y fracciones de izquierda que salieron de la 3ª Internacional, por preocupación de la unidad de la organización, de hecho de la unidad formal y no política, por inmersión sin perspectiva en el trabajo "regular" que condujo a una cierta forma de funcionarismo y rutinarismo. La falta incumbe al conjunto de la organización, y evidentemente en primer lugar a sus órganos centrales de entonces, en primer lugar al Buró Internacional y su Secretariado Internacional establecido en París. En tanto que las orientaciones adoptadas de 1996 a 2001 proporcionaban el marco para plantear estas cuestiones, discutirlas, debatirlas y superarlas, el conjunto de la CCI y sus órganos centrales fueron alcanzados -fuimos alcanzados- por un mal político que el movimiento obrero conocía bien: el centrismo. Es decir, un espíritu de conciliación, de unidad formal, y de vacilación culpable de comprometer el combate político contra las manifestaciones, por menores que fueran, de oportunismo político en materia de organización y militancia.

Para muchos elementos y grupos del Medio Político Proletario, entre ellos el BIPR (véase el artículo "Elementos de reflexión sobre las crisis de la CCI", publicado por el BIPR y reproducido en nuestro boletín nº 7), esta crisis del 93 y el resultado de esta crisis, han sido vistas y comprendidas, todavía ahora, como un repliegue sectario de la CCI tanto desde el punto de vista externo como interno. Es verdad que algunos elementos del combate de 1993 y de la política que le siguió han podido dejar aparecer tal tendencia. Y nos corresponderá, como fracción de la CCI, volver sobre esta consideración. En todo caso es cierto que matices, por no decir sensibilidades contradictorias, se han expresado al respecto a todo lo largo de estos años, en particular sobre la política que había que conducir ante los grupos comunistas, contactos y simpatizantes, incluida ante los elementos y "personalidades" de este medio. Pero la discusión de esta cuestión y divergencias, como muchas otras, no pudo llevarse a cabo. A decir verdad, como tendremos la ocasión de mostrarlo en otras contribuciones, hubo un rechazo, a veces hasta consciente, de plantear los términos de debates contradictorios y de defender abiertamente sus divergencias por parte de algunos militantes. Se puede incluso afirmar ahora que a partir al menos de 1999, una política de oposición a la discusión abierta de los matices o divergencias, ante orientaciones sin embargo adoptadas por unanimidad ha sido cuidadosamente llevada a cabo. Esta voluntad de mantener en silencio los desacuerdos que existían con la política formalmente unánime, de una parte ha saboteado la puesta en práctica de esta orientación y creado un clima deletéreo en algunas partes de la organización (en los órganos centrales parisinos en primer término, y en la sección de París), y de otra ha privado a la CCI, a sus militantes, y como consecuencia al conjunto del MPP, de debates políticos de primera importancia. Este segundo aspecto es todavía mucho más grave y cargado de consecuencias que el primero. Aún ese rechazo a defender sus posiciones políticas abiertamente plantea ya en sí la cuestión de algunas actitudes militantes, o de algunos comportamientos, hay que subrayar en primer lugar la debilidad y la impotencia de la CCI como un todo, y en particular de sus órganos centrales de la época, para plantea los términos de debates políticos contradictorios. Es una pesada falta y error por parte del conjunto de la CCI y particularmente de sus antiguos órganos centrales (de los cuales varios militantes de la fracción formaban parte). Tomamos por tanto esta debilidad y falta política a cuenta nuestra. Esto al final tuvo consecuencias dramáticas.

Incluso si algunos militantes terminaron por ser los portadores de una de las dos tendencias o comprensiones, e incluso si la segunda tendencia que vamos a definir enseguida ha sido representada de hecho desde hace cierto tiempo (desde 1996 por lo menos) por uno o dos militantes del órgano central, sin que estos asumieran abiertamente los términos de un debate abierto, es conveniente precisar que ninguna tendencia estaba claramente definida, ni cristalizada, en los militantes en general. Es claro que con una o dos excepciones casi –una por lo menos no deja duda-, los unos y los otros han podido expresar tal o cual tendencia según las circunstancias. Esto es parte de la vida, de los debates y de la elaboración política colectivas de una organización comunista, tal como por lo demás los debates contradictorios.

Esta segunda tendencia se ha expresado particularmente con una visión que tiende a considerar en toda ocasión el fenómeno de la descomposición como dominante y determinante en todos los aspectos, todos los momentos y todas las dimensiones de la situación histórica actual de manera absoluta con una postura de nuevo idealista que da la espalda al método marxista. En particular, se expresa en una visión particularmente pesimista y derrotista de la organización y de la militancia comunista. Con dos consecuencias particulares entre otras:

- una tendencia a la militancia integral y a la separación y oposición de la vida militante y la vida personal –no es por casualidad que los militantes hoy más determinados en la política actual desde el 14º congreso contra el "clan pavillon bis" según la brillante teoría actual de la CCI (clan pavillon bis constituido por una banda de ¡celosos del aprecio particular que habría tenido el camarada MC muerto desde hace más de diez años respecto a un militante!) son en general los mismos que habían sido regularmente afectados por este mal que vuelve con fuerza y predomina ahora sin contrapeso en la CCI-; y de otra parte, como corolario del aspecto precedente, una tendencia al repliegue sectario, al espíritu de fortaleza asediada contra un mundo hostil constituido por parásitos o grupos influenciados permanentemente por el parasitismo tanto en el plano externo –en las relaciones con los grupos y simpatizantes del MPP (véase el informe delirante de la RP del 4 de mayo en RI 234)- como en el plano interno como se puede percibir con el tratamiento hostil y de exclusión de militantes de nuestra fracción. Aquí también este mal sectario se desarrolla tanto más por cuanto ya no existe(2) contrapeso desde la eliminación de los oponentes –dimisión de unos, capitulación política de otros en nombre de la organización, y exclusión de los miembros de la fracción.

Sin embargo, de 1996 a 2001, los informes y resoluciones de actividades de los congresos de la CCI (12º y 13º), de las reuniones semestrales de su Buró Internacional, órgano central entre dos congresos, de los congresos y conferencias de las secciones territoriales, se inscribían sin ambigüedad en el marco de las adquisiciones y lecciones del combate de 1993 y 1996, tal como los combates precedentes entre ellos el de los años 1985-1986 de los cuales uno de los ejes, con y complementario con el de la militancia comunista y la construcción de una organización militante, era la "apertura". Apertura hacia los nuevos elementos de todo el mundo que se desprendían y rompían con el izquierdismo, en búsqueda de clarificación política y de coherencia militante, que se orientaban hacia los grupos de la Izquierda comunista, hacia el MPP, y particularmente hacia el BIPR; y en apoyo directo, como condición del éxito de esta "apertura", es decir sin caer en el inmediatismo, ni en la ilusión de "éxitos" inmediatos, la profundización y los debates teórico-políticos tanto internos como en el plano externo; seguimiento, discusión, análisis de e intervención en la situación histórica actual tanto en el plano internacional como en el plano inmediato y local; en fin, como condición para el reagrupamiento –en sentido amplio- y la integración de nuevas fuerzas militantes, el reforzamiento del marco organizativo y en particular mediante el desarrollo de la confianza y la solidaridad entre los militantes de la organización y de estos en la organización –combate que como lo hemos ya señalado pasaba por la crítica y el abandono de las visiones y prácticas ligadas a la "militancia integral", o a toda deriva mística, sacrificada, de la militancia(3).

Estas orientaciones encontraron una resistencia sorda –que, una vez más, no es suficiente para explicar la incapacidad de la CCI para ponerlas en práctica- que se cristalizó en el seno del secretariado del órgano central de la sección territorial en Francia, el SE de RI, que tuvo una tendencia a todo lo largo de estos años a desconfiar y oponerse al BI y al SI de la CCI(4). Sin embargo, como lo hemos mencionado más arriba, el SI mismo estaba también atravesado por estos matices –del todo normales en la vida de una organización revolucionaria que no está esclerotizada- que no eran portados particularmente por tal o cual de sus miembros, sino compartidos y expresados un poco por todos, y discutidos y combatidos un poco por todos.


3) La resistencia sorda del oportunismo y su política secreta y paralela

La resistencia sorda a la puesta en práctica de las orientaciones de la CCI ha sido llevada a cabo por un pequeño número de militantes, tres, ligados por lazos familiares (de pareja) y amistosos estrechos. Estos militantes con responsabilidades muy importantes (SE y SI) y con autoridad política incontestable han terminado por cristalizar, "sintetizar", las dificultades de la militancia a las cuales la CCI estaba confrontada un poco por todas partes en las secciones. En particular, y según su propia opinión, correos, textos e incluso tomas de posición de la época, estaban afectados por la "militancia integral" con –por su responsabilidad de primer plano en la organización- consecuencias negativas graves sobre el trabajo mismo de los órganos centrales(5)y problemas personales y familiares dramáticos. Aunque iniciadas y planteadas en los años anteriores, estas dificultades particulares se vuelven un punto central que la CCI no podía ignorar, ni dejar de lado. Ya en 1999, el informe de actividades para el 13º congreso de la CCI se ve obligado a tratar de manera centra esta cuestión –en relación evidentemente con cuestiones más "amplias"-. Resulta entonces cada vez más claro que estos militantes van a tener que volver sobre su "militancia cotidiana" y hacer elecciones políticas, militantes e incluso personales, dolorosas; si no quieren destruir a la vez su vida personal y su vida militante. Si bien formalmente aceptan las críticas, en los hechos van a "arrastrar los pies", luego a oponerse a la política puesta en práctica.

Su resistencia se manifiesta en su rechazo a plantear abiertamente los diferentes "matices" políticos de los que hemos hablado y de los que comenzaban a hacerse los portadores específicos. Cada vez que los "matices" de estos militantes aparecían como tales, como divergencias por discutir, por debatir, van a retirar su posición, reafirmar su acuerdo con la posición "mayoritaria" y negar que se trate de desacuerdos. Los ejemplos son numerosos hasta el punto que de 1999 a 2001, esta situación creó una incomprensión y un malestar creciente en la organización, en particular en el interior de su sección en Francia. Ejemplo concreto entre otros: el proyecto de informe de actividades para el 14º congreso (primavera 2000) de RI, la sección en Francia, es discutido y se le reprocha el tender a desarrollar una visión particularmente derrotista de la militancia comunista en el periodo histórico actual, en nombre de la omnipresencia del fenómeno de la descomposición. Este debate tendría que haberse llevado a cabo abiertamente y formaba parte, y forma parte todavía, de un verdadero debate y de una verdadera cuestión que hay que clarificar en el seno del medio comunista. En lugar de ello, el militante responsable de este informe rechazó presentarlo, defender sus posiciones, y se mantuvo silencioso y enojado durante todo el congreso.

Paralelamente a esto, la situación personal dramática de estos militantes parisinos, y especialmente de la pareja que está en crisis permanente invadía y trababa el trabajo y la vida misma del SI y del SE. De hecho, y para resumir, la militante ha tomado como rehén desde hace ya cierto tiempo a la organización para arreglar sus cuestiones familiares y en particular ejerce un chantaje permanente de dimisión de la organización si ésta no pone fina a las faltas militantes y familiares –según ella- de su compañero (Pr). La situación de crisis aguda de la pareja de militantes alcanzó su paroxismo en el verano de 1999. El SI y el SE se encontraron entonces atrapados entre la necesidad de salvar a militantes con responsabilidades muy importantes y camaradas que se autodestruían en el plano personal de una parte, y la necesidad de hacer vivir y funcionar a la organización como un todo. Son por tanto llevados a intervenir en la vida de la pareja que entonces va a "reconciliarse" a espaldas de los órganos centrales y particularmente contra el SI.

A partir de allí, si no es que mucho antes, va a comenzar una campaña secretar contra el SI y sus miembros elaborado durante discusiones privadas, paralelas y secretas –que serán reconocidas y justificadas posteriormente por uno de ellos, Br desde marzo del 2000 en el SI –primero entre los dos miembros del SE, después con el compañero, el marido, miembro del SI. Esta campaña va a desenvolverse en los corredores y comidas amistosas y familiares. Esta construida con denigraciones, mentiras, calumnias de todo tipo hacia los miembros del SI y del SE ante los militantes más próximos, después en un círculo más amplio. Pero nunca en el marco organizativo. Sin plantear jamás las denigraciones y las acusaciones de militantes abiertamente, ante el conjunto de la organización, o por lo menos en el SI y el SE y ante los militantes calumniados. En particular, el camarada Mi, miembro del SI es particularmente atacado y desacreditado y también él, como el camarada RV dimisionario en 1996, forma parte de los viejos militantes "fundadores" de RI en 1968 y de la CCI (tal como el camarada Jonás que acaba de ser excluido) con... Pr. De hecho, y lo sabemos actualmente, estas campañas contra el camarada Mi se remontan al menos a 1996, y sin duda a 1993, si no es que antes. Tal como por lo demás se remonta al menos a 1993, si no es que mucho antes, una política de descrédito y luego de eliminación de los más viejos militantes que pueden aparecer como "fundadores" y de los que nadie nunca ha tenido verdaderamente duda salvo justamente algunos elementos en el pasado entre ellos la compañera de Pr. Volvemos al respecto en nuestro Histórico del SI sobre todos los detalles de este proceso de destrucción, porque es de esto de lo que se trata, de militantes conocidos y respetados. Estas calumnias y denigraciones en los corredores no vacilan en utilizar las dificultades personales de todo tipo de los militantes, y particularmente las dificultades sentimentales y de pareja de otros militantes como lo muestran claramente las notas del SI y del SE de esos años así como las correspondencias de militantes a quienes esos chismes y "comentarios" eran hechos. Evidentemente no podemos aquí entrar en todos estos detalles sórdidos, pero sin embargo hace falta mencionarlo para las experiencias organizativas y las generaciones futuras. Es la razón de ser de nuestro trabajo de fracción sobre el Histórico del SI. Obligado a refutar las calumnias "al responder a Vogt, he tenido que descubrir luna 'parte vergonzosa" de la historia de la emigración [es decir, de los militantes en exilio de la época]. Al hacerlo, uso simplemente el derecho de legítima defensa" (Karl Marx en su folleto sobre Herr Vogt, Prólogo, 1860). Las calumnias contra la fracción son ahora abiertamente lanzadas públicamente tal como las mentiras sobre el origen de la crisis de la CCI. Por nuestra parte, estamos obligados a desmentir las declaraciones de la CCI actual que hace remontar el origen de la crisis actual solamente al 14º congreso de la CCI en mayo 2001. De hecho, el periodo que se abre después de este congreso es solamente la última fase, el último aspecto hasta nuestra exclusión, de la crisis de la CCI que se remonta, a mucho más tiempo, al menos a 1999. De hecho, la CCI salda el combate de 1993 y liquida los avances que había conocido entonces volviendo a las mismas prácticas –espíritu de círculo, de familia; predominio de los lazos afinitarios, familiares sobre las relaciones políticas; prácticas secretas y paralelas a la vida misma de la organización- ¡lo que había sido criticado al "clan pavillon"!


4) La traición de las adquisiciones y del método organizativos de la CCI

Este texto no tiene como objetivo volver sobre todos los detalles. Vayamos a lo esencial. En enero de 2001, los tres militantes resistentes demandan el ser escuchados sobre sus dificultades personales por una delegación de miembros del BI que ellos mismos proponen. Entre los tres delegados, se encuentran dos amigos de la pareja de los cuales uno está ya convencido luego de discusiones particulares, secretas, de la existencia de una voluntad clánica en el seno del SI de querer el descrédito de los tres militantes y la separación de la pareja; y el otro está íntimamente ligado a la pareja porque ha participado directamente en las diferentes crisis de la pareja y hasta ha llegado a tomar parte por uno contra el otro durante las tradicionales vacaciones de verano en común. Rápidamente esta delegación para escuchar las dificultades personales de los camaradas se va a transformar en Comisión de Investigación (CI) –lo que será oficializado en el 14º Congreso- sobre la existencia de un "clan pavillon bis" en el seno del SI cuyo gurú sería el camarada Mi con comportamiento stalinista y que buscaría el descrédito de Pr. En tanto que los otros miembros habrían estado siempre celosos del afecto particular de MC hacia Pr y por tanto buscarían revancha. Cierto, la construcción de una organización revolucionaria no pasa por este tipo de visión y consideraciones. Desgraciadamente, la destrucción de una organización revolucionaria y de militantes pasa por el uso de este tipo de consideraciones psicológicas cuya calidad y alto valor científico no se le escaparán a nadie... y cuya eficacia es redituable como lo señala Víctor Serge.

De hecho, y contrariamente a la experiencia de 1993 cuando la cuestión del "clan" había sido planteada y discutida abiertamente ante toda la organización, lo que había permitido al conjunto de los militantes tomar posición con conocimiento de causa y sobre todo al conjunto de la organización tomar a cargo esta discusión y este combate, esta vez el rechazo de abrir estas cuestiones ante toda la CCI y la existencia de una comisión particular encargada de tratar todo esto en su interior y en el mayor secreto, se justifica a la vez con cuestiones "personales delicadas", que de hecho eran ya conocidas por todos los militantes, y con la necesidad para el SI, el BI y el conjunto de la organización de centrarse en las cuestiones esenciales, a saber las orientaciones generales y la preparación del 14º congreso. Sucedería lo mismo durante el 14º congreso porque se demandaría a éste "tener confianza" en la CI por no tratar esta cuestión delicada y "secundaria", ni abordar tampoco la cuestión del supuesto clan, de la cual no sabrá lo que cubre, ni cuáles son los militantes acusados de clanismo. Sin embargo el congreso es el órgano soberano, la instancia más alta de una organización revolucionaria (como lo defiende Lenin en Un paso adelante, dos pasos atrás) y una de sus responsabilidades esenciales es nombrar al órgano central de la CCI, su BI y su SI. Este mismo SI cuyos miembros son acusados de clanismo, "el peor de los clanes". Todos –incluso Jonás quien todavía no ha dimitido pero cuya salud está muy debilitada- van a ser renombrados durante el congreso, que no sabrá nada de la grave acusación que se hace contra ellos. Con toda lógica, este SI maléfico no tuviese que haber sido renombrado. Por lo demás, es eso lo que defiende su mayoría cuya propuesta de nombrar otro SI, fuera de París, es rechazada por los mismos que le acusan de ser el "clan más destructor" ávido de poder. Curioso clan y curiosos militantes rencorosos y ávidos de poder para arreglar sus cuentas esos que proponen nombrar otro órgano central con el fin de preservar la unidad y la centralización efectiva de la organización. Después, se dirá que se trataba de un chantaje... Al congreso se le mantiene en la ignorancia de todas estas discusiones del Buró Internacional –estatutariamente inexistente durante el congreso- que tienen lugar durante sesiones nocturnas. Esta manera oculta, en pequeño comité, de plantear este tipo de cuestiones políticas está en oposición completa con la tradición y la experiencia de la CCI y de la Izquierda Comunista. Para convencerse basta con recordar la actitud de la mayoría de Bilan ante la minoría que se enroló en las milicias del POUM en España y por tanto en la guerra imperialista en nombre del antifascismo en 1936 (Bilan 35). Prisioneros de la unidad del BI y del congreso, de la "disciplina" del BI elaborada durante las sesiones nocturnas, disciplina que no tiene ninguna legitimidad frente a un congreso órgano soberano, los miembros del SI entre los que nos contamos, así como otros miembros del BI que comparten la opinión de la mayoría del SI, se van a mantener silenciosos ante el congreso. Una vez más, ha jugado la enfermedad del centrismo. Pero esta vez es definitivo y la suerte está echada. A partir de entonces el oportunismo tendrá la vía libre para desarrollar abiertamente ahora su política de liquidación de principios y política y para destruir toda oposición.

De hecho, la teoría del "clan-pavillon-bis mayoritario en el seno del SI y del SE de 1996 a 2001" sobre la cual el congreso, órgano soberano no pudo pronunciarse, y que será enseguida impuesta a toda la organización, pone en duda toda la orientación política llevada a cabo desde 1996 en particular sobre la cuestión de las dificultades de la militancia, y más particularmente de la "militancia integral". En efecto, ¿cómo concebir que una política correcta, justa, avalada y de la que se han sacado a todo lo largo de estos años balances positivos, haya podido ser llevada a cabo por "el peor clan que la CCI ha conocido ... por el clan más destructivo ... por una secta fanática con métodos nazis y stalinistas" (diferentes informes de la CI y un "Texto de orientación" sobre el oportunismo, adoptados todos actualmente por el conjunto de la CCI)? Es efectivamente una contradicción insuperable para la política oportunista actual de la CCI. Y es la razón por la cual no puede mostrar la crisis de la CCI "desde su punto de vista" antes del 14º congreso de la CCI ante el exterior (véanse sus tomas de posición públicas).
Internamente, este cuestionamiento este cuestionamiento tampoco puede ser reivindicado completamente. Está obligada a tomar caminos sinuosos para avanzar, otra característica del oportunismo. Ante los militantes, en particular parisinos, a quienes la exigencia de confianza "ciega" en nombre de la unidad y la centralización de la organización no les es suficiente para convencerlos porque ellos habían vivido concretamente, en lo cotidiano, la realidad de los comportamientos y actitudes, ha estado obligada, ya sea a someterlos haciendo capitular políticamente a los militantes mediante la auto acusación de sentimientos clánicos y de hostilidad hacia nuestros tres militantes de París, ya sea empujando a la dimisión de los camaradas descorazonados por las calumnias y la reputación que se les hace, como el camarada Mi, ya sea adoptando una política de provocaciones, acusaciones mentirosas, y de disciplina contra los militantes fieles a sus convicciones que no se someten y continúan el combate, disciplina cuyo objetivo desde el principio, al menos hacia algunos de ellos, luego de la clausura del 14º congreso, era la exclusión.

Para ello, evidentemente, hubo que batir en brecha y traicionar todas las reglas de funcionamiento (la cuestión de las comisiones, la cuestión de la confianza, la cuestión de los votos, la cuestión de las sanciones, la cuestión del derecho a escribir en los boletines internos, la cuestión de la toma de notas en las reuniones, la cuestión de la disciplina en general, el no respeto de los estatutos y su teorización) en nombre de la urgencia y la unidad de la organización hasta el punto de utilizar mediante las provocaciones incluso la política sistemática del escándalo (tal como Bordiga mismo lo había denunciado en los años 1920 contra la política oportunista de bolchevización de los partidos comunistas).

La mayoría actual de la CCI nos acusa de haber constituido una fracción sin razón. Sin embargo se trata de defender principios políticos que son traicionados y que van a ser liquidados formalmente (por ejemplo, ha sido adoptada sin discusión, a escondidas, en septiembre de 2001 la decisión de instaurar una comisión de investigación –CI- permanente, sin mandato, es decir de hecho autónoma). Se trata de defender principios organizativos y métodos organizativos que actualmente son pisoteados. Hemos escrito y presentado ya dos informes de actividades que presentan un análisis y una orientación alternativos a los de la mayoría oportunista actual (informes que no han sido discutidos, ni siquiera votados, a pesar de que han sido formalmente presentado por nuestra cuenta durante las reuniones plenarias del Buró Internacional de septiembre de 2001 y enero 2002).
La acusación de clanismo tal como se formula actualmente sobre la base de explicaciones psicológicas –por lo demás ridículas y es por ello que la CCI es particularmente discreta en sus tomas de posición públicas sobre el supuesto clanismo actual- desacredita no solamente a la actual CCI, sino también sus adquisiciones y su experiencia organizativa de 30 años. Y destruye de antemano toda idea, toda posibilidad de debate político. Todo esto es como consecuencia destructivo para los principios políticos que han fundado a la CCI en materia de organización y que había desarrollado, para la organización tal como existe, para su vida política centralizada, unida y viva; y para los militantes, sobre todo para los que aceptan pasivamente, por confianza abstracta, ciega, y contra sus propias convicciones políticas, posiciones, análisis, y una política de exclusión y de sectarismo en nombre de la unidad de la CCI.

La fracción interna de la CCI, abril 13, 2002


(1) Habíamos reconocido en el "clan pavillon" la cristalización en un "clan" de la permanencia del espíritu de círculo que las relaciones afinitarias (personales, familiares...) predominar sobre y después contra las relaciones políticas y organizativas.
(2) ¿Quién se arriesgaría a ser acusado de clanismo, o de debilidad ante éste, por defender abiertamente una orientación opuesta?
(3) Se puede hacer un paralelo entre la situación de la Segunda Internacional antes de 1914 que adoptaba en cada uno de sus congresos resoluciones internacionalistas contra la amenaza de la guerra imperialista que terminó por estallar, y la adopción unánime de las orientaciones de la CCI de 1996 a 2001, que en los dos casos son saboteadas por el oportunismo por una parte, y por otra el centrismo dominante se rehúsa a plantear y combatir mientras todavía hay tiempo. Y cada vez con consecuencias catastróficas, si bien nos cuidamos de comparar la tragedia de la traición del internacionalismo por la socialdemocracia en agosto de 1914 con la tragicomedia –trágica para los militantes actuales pero comedia en cuanto a las "posiciones" defendidas actualmente por el oportunismo- de la crisis actual de la CCI.
(4) El SE incluso reconocía entonces haber desarrollado una actitud de hostilidad e impugnación hacia el SI que algunos de sus miembros habían traducido ya en "dinámica clánica"... contra el SI, análisis que este último no había compartido; estos mismos acusan ahora al SI de entonces de ¡clanismo contra .... el SE! Tendremos la ocasión de poner a disposición de los que estuvieran interesados algunos elementos concretos que han visto el desarrollo de la crisis de la CCI cuyas raíces datan por lo menos de 1996, si no es que de 1993, y que están reunidos en un documento muy amplio que constituye un Histórico del SI de 1996 a 2001.
(5) Lo que había requerido la adopción de varias resoluciones –por unanimidad incluida por parte de esos militantes- contra faltas organizativas individuales por el Buró Internacional e incluso –hecho excepcional- por un congreso.