Presentación de las resoluciones de la Fracción italiana sobre su minoría. (1936)

En julio de 1936, estalla una crisis en la Fracción italiana respecto a la guerra de España y especialmente sobre la cuestión del compromiso de la fracción en la lucha contra el “pronunciamiento” de una parte del ejército y del general Franco. Con el pretexto de dar su apoyo al levantamiento popular, en particular a los obreros de Barcelona y de Madrid, una minoría de camaradas decide ir a enrolarse en las milicias del POUM o de la CNT. Enrico Russo llamado “Candiani”, miembro de la Comisión ejecutiva de la Fracción, incluso dirige la brigada Lenin del POUM gracias a su grado de capitán adquirido en el ejército italiano. La posición de la minoría es la de creer que es posible transformar la “la guerra imperialista en guerra civil”.
La minoría se organiza a partir de agosto de 1936. Se reagrupa en Barcelona donde funda una sección de 26 miembros y un Comité de coordinación para federar a las minorías en España y a los que se quedan en Francia como Piero Coradi. Hasta publica sus textos políticos en el periódico del POUM, “La Batalla”, incluso afirmando que esta organización constituye una “vanguardia” del proletariado, lo que es completamente contrario a la posición de la Fracción. Esta no considera al POUM como un grupo revolucionario debido a su participación en el gobierno de la burguesía catalana.
Así, como se puede ver, tanto sobre el plano de las posiciones políticas como en el plano organizativo, la minoría se pone claramente fuera de la Fracción. Sin embargo, a pesar de esta situación, la mayoría va a hacer todo lo posible para que tenga lugar un verdadero debate político en el seno de la fracción. Va a dejar de lado las cuestiones de disciplina para que el grave diferendo político de lugar un debate con textos; y si debe haber una ruptura, que ésta se haga sobre verdaderas bases políticas.
Tal es la razón por la cual afirma, en su resolución, que no desea que la crisis se salde por problemas “organizativos” o disciplinarios: Si bien es cierto que, al principio, la mayoría se rehusó a reconocer al Comité de Coordinación y sobre todo a la sección de Barcelona, rápidamente cambia su decisión con el fin de que las cuestiones no se reduzcan únicamente a la disciplina y las medidas “organizativas”. La fracción no desea un escisión prematura e incluso llega a aceptar algunas exigencias de la minoría. Su única preocupación es que las divergencias se arreglen en su próximo congreso (que debe tener lugar a finales de 1936 y principios de 1937) y no que éstas conduzcan a una escisión en la confusión política. Es con esta concepción y estado de espíritu que la mayoría de la fracción acepta volver sobre toda una serie de exigencias. En particular:
- Hasta decide no percibir las cotizaciones de los miembros de la minoría;
- Reconoce los órganos establecidos por la minoría aceptando el voto de los miembros que han adherido sin ser miembros de la Fracción italiana. Los riesgos, tomados por la fracción, de ver a la mayoría bascular son enormes pero son riesgos que toma voluntariamente con el fin de llegar a una ruptura política clara.
Se ve la diferencia que existe entre la actitud y el espíritu comunistas, proletarios, defendidos por la Fracción italiana y los de los “liquidacionistas” de la CCI actual que sancionan a nuestra fracción interna, entre otras cosas, por no pagar una parte de las cotizaciones y que no le permiten ni siquiera asistir a su congreso llegando hasta excluirla unos días antes.
Los textos de Bilan que publicamos enseguida hablan por sí mismos. Interpelan a todo militante comunista sincero.


COMUNICADO DE LA COMISION EJECUTIVA
Noviembre 1936

La comisión ejecutiva intenta mantenerse con firmeza fiel al principio de que la escisión en seno del órgano fundamental del proletariado perturba y detiene el delicado proceso de la vida y de la evolución en este ultimo, excepto cuando la escisión es el resultado, en la practica, de divergencias programáticas que sólo expresan o tienden a expresar las reivindicaciones históricas no de una tendencia sino de la clase en su totalidad.
La C.E. hace constar que la minoría se expresa con otros criterios y amenaza con pasar a la escisión no solo antes del congreso sino antes de que haya empezado, la discusión; Y eso, en base a la controversia sobre el reconocimiento o no del grupo de Barcelona. A pesar de la intimidación de la minoría, la C.E. se mantiene en el deber de salvaguardar la aplicación del principio de la necesidad del congreso para la solución de la crisis de la fracción.
La C.E. había ratificado las posiciones tomadas por uno de sus representantes que consistían en tomar acta de todas las decisiones del comité de coordinación. Pero el comité se había limitado a pedir el reconocimiento del grupo de Barcelona, lo que no representaba una decisión sino una simple petición a la C.E. que quedaba libre de tomar la decisión. Resulta inexacto pues hablar de compromisos no cumplidos.
La C.E. se ha basado en un criterio elemental y de principio de la vida de la organización cuando decidió no reconocer al grupo de Barcelona. Y por eso consideramos que ni siquiera fueron discutidas por el comité de coordinación y que fueron comunicadas en nuestro precedente comunicado. No se decidió ninguna exclusión contra los miembros de la fracción y por eso resulta incomprensible de la decisión del comité de coordinación cuando considera como excluido al conjunto de la minoría si el grupo de Barcelona no es reconocido.
La C.E. ante el estado actual de imperfección en la elaboración de las normas que reglamentan la vida de una organización en un momento de crisis – aunque convencida de lo justo de su decisión precedente -, para llevar al conjunto de la fracción a la fase ulterior de la discusión programática y ante el ultimátum del comité de coordinación, rectifica su decisión anterior y reconoce al grupo de Barcelona.
La C.E. había planteado también algunas consideraciones políticas que se referían a la imposibilidad de integrar a nuevos militantes en un periodo de crisis que acabaría en escisión – según la convicción de las dos tendencias -, ya que los nuevos elementos venidos a la organización sobre la base de los problemas en discusión se hubiera encontrado en la absoluta imposibilidad de resolver el problema fundamental que se refiere a puntos del programa y que sólo puede ser solucionado por los que formaban parte de la organización antes de que se declarara la crisis y que habían aprobado los documentos de base de la fracción.
El comité de coordinación sigue por un camino que no puede conducir a ningún resultado positivo para la causa del proletariado, pretendiendo además que lo único que guiado a la C.E. es el miedo a volverse minoría. El comité de coordinación sabe también como la C.E. que en el caso absurdo de contar con los votos de los proletarios que se afiliaron a la fracción en Barcelona, la presunta inversión de las relaciones actuales no se hubiera verificado .
La C.E. exhorta a todos los compañeros para que tomen conciencia de la gravedad de la situación y que se mantengan en sus posiciones para poder pasar a una discusión cuya meta no será el triunfo de una u otra tendencia sino la habilitación de la fracción a hacerse digna a la causa del proletariado revolucionario rechazando ideologías que acabarán revelándose a lo largo de los acontecimientos españoles como elementos nocivos para la lucha de la clase obrera.
BILAN No. 36 Oct. / Nov. 1936

ORDEN DEL DÍA VOTADO POR LA C.E. EL 29 / 11 / 1936
SOBRE LAS RELACIONES ENTRE LA FRACCION Y LOS MIEMBROS DE LA ORGANIZACIÓN QUE ACEPTAN LAS POSICIONES EXPUESTAS EN LA CARTA DEL COMITÉ DE COORDINACIÓN DEL 25 / 11 / 1936
A lo largo de la evolución de la crisis de la fracción la C.E. se dejó guiar por este doble criterio; por un lado evitar medidas disciplinarias y por otro insistir en el sentido de lograr que los compañeros de la minoría se coordinasen con vistas a formar una corriente en la organización. Esta tendería a demostrar que una corriente se había apartado de las bases fundamentales de la organización, mientras que otra – nueva – se mantenía como la verdadera y fiel defensora de esos principios. Esta confrontación polémica solo podría tener lugar en el congreso.
Repetidas veces, en la reunión parisina del 27 de Septiembre que vio nacer el comité de coordinación, la C.E. exhortó a la fracción a que aguantara una situación en la que la minoría gozaba de un régimen de favor – no participaba en el esfuerzo financiero necesario para la vida de la prensa y a la vez escribía en ella. La única meta de la C.E. era evitar que la ruptura se hiciera sobre cuestiones de procedimientos.
Inmediatamente después surgió la amenaza de una ruptura en el caso de que la C.E. no reconociera al grupo de Barcelona. La C.E. basándose siempre en el mismo criterio, es decir, que la escisión debía hacerse sobre cuestiones de principio, de ninguna manera sobre cuestiones particulares de tendencia y menos aun sobre cuestiones de organización, llegó a reconocer al grupo de Barcelona.
Por fin, cuando la C.E. no pudo hacer menos que comprobar que la minoría se negara a intercambiar con la otra tendencia la documentación que se refería a la vida política significaba la ruptura de la organización ( y a pesar de eso la C.E. seguía manteniendo la necesidad del congreso ), con una comunicación “verbal”, del camarada Candiani, la minoría nos informó que iría inmediatamente a la ruptura.
La última solicitud de la C.E., del 25 de Noviembre, recibió una contestación que impide cualquier tentativa ulterior de la minoría para estar presente en el congreso.
En estas condiciones, la C.E. hace constar que la evolución de la minoría es la prueba patente de que ya no se le puede considerar como una tendencia de la organización sino como resultado de la maniobra del frente popular en el seno de la fracción. En consecuencia, no se puede plantear un problema de escisión política de la organización.
Por otra parte, teniendo en cuenta que la minoría se combina con fuerzas enemigas de la fracción y claramente contrarrevolucionarias ( Giustizia e Libertá, restos del Trotskysmo y Maximalistas) a la vez que proclama inútil discutir con la fracción.
La C.E. decide la expulsión por indignidad política de todos los camaradas que se solidaricen con la carta del comité de coordinación del 25 de Noviembre de 1936 y deja quince días a los compañeros de la minoría para que se pronuncien definitivamente. Estos camaradas están invitados a mandar una respuesta individual para el 13 de Diciembre salvo los compañeros que residen en Barcelona en espera de su congreso para que puedan documentarse por completo sobre la situación. Esas reservas no conciernen al camarada Candiani quien antes de su regreso ha tenido la posibilidad de conocer perfectamente la situación.